Generación Y es un Blog inspirado en gente como yo, con nombres que comienzan o contienen una "i griega". Nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración. Así que invito especialmente a Yanisleidi, Yoandri, Yusimí, Yuniesky y otros que arrastran sus "i griegas" a que me lean y me escriban.

Cuidar lo propio, robar lo ajeno

Por la noche, vigila los surcos plantados de malanga y la cría de carneros, con una escopeta corta de fabricación casera. Es la obra de un improvisado armero que soldó un trozo de cañería de poco diámetro a la recámara rústica de la que sobresale el irregular percutor. Basta el sonido –en medio de la [...]

Sin rumbo

Nos habituamos a las cifras engordadas, al secretismo cuando algo iba mal y a un producto interno bruto que nunca reflejaba el contenido de nuestros bolsillos. Por décadas, los informes económicos tuvieron la capacidad de esconder, tras páginas llenas de números y análisis, la gravedad de los problemas. Entre los licenciados en la ciencia inexacta [...]

“Ángeles de la guarda”

Veo policías por todas partes. No sé si los tengo pegados en la retina o es que en los últimos meses ha aumentado –alarmantemente– su número. Van en camiones Mercedes Benz, se paran de a tres en las esquinas y hasta muestran sus perros pastores en varios puntos de la ciudad. Mientras cientos de modernas [...]

Dos monedas y cuatro mercados

Tiene ocho años y una confusión enorme. Hoy en la mañana, su madre le puso en la mano una moneda de 25 centavos después de decirle “aquí tienes cinco pesos”. Miró la superficie brillante con el escudo de la república calado en una cara y al dorso la espigada torre de la ciudad de Trinidad. [...]

La información proscrita

Rumores que se propagan, murmullos convertidos en notas oficiales y periódicos que cuentan –varias semanas después- lo que ya sabe todo el país. Hemos pasado del racionamiento informativo a un verdadero “destape” que fluye en paralelo a la censura de los medios oficiales. Nuestra glasnost no ha sido impulsada desde las oficinas y los ministerios, [...]