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Generación Y es un Blog inspirado en gente como yo, con nombres que comienzan o contienen una "i griega". Nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración. Así que invito especialmente a Yanisleidi, Yoandri, Yusimí, Yuniesky y otros que arrastran sus "i griegas" a que me lean y me escriban.

Periodismo ciudadano: un canal de la sociedad civil

Miriam Celaya González. Portal digital Desdecuba.com
Eva González. Blog sinEVAsión. (http://www.desdecuba.com/sin_evasion)

Introducción

El debut de la prensa en la Web ha cumplido ya diez años. Desde entonces han sido muchos los avances en los medios digitales que han permitido en las sociedades desarrolladas el establecimiento y consolidación del ciberperiodismo o periodismo digital (Salaverría, R. 2005)  como una forma de utilizar las potencialidades tecnológicas, editoriales y económicas que ofrece Internet para la producción y difusión de la información. A lo largo de esta década, las características expresivas de este nuevo periodismo, como la hipertextualidad y sobre todo la interactividad, favorecieron el surgimiento del periodismo ciudadano.

Son muchas y muy variadas las definiciones que tratan de conceptuar el periodismo ciudadano como fenómeno de la información contemporánea. No es una tarea fácil, toda vez que este tipo particular de periodismo guarda una estrecha relación con el contexto social en el cual se produce, y aquellos que participan en él –sea como redactores, colaboradores o lectores- lo definen de acuerdo a realidades, percepciones e intereses  específicos. Es así que podría afirmarse que no existe un tipo de periodismo ciudadano, sino que este es una nueva forma de relacionar la noticia y la opinión con el público: un público que deja de ser pasivo para participar en la noticia, un periodismo hecho para el ciudadano.

El periodismo ciudadano está caracterizado por una multiplicidad de matices, objetivos, receptores y marcos referenciales, entro otros elementos; no obstante, existen caracteres comunes y esenciales susceptibles de aplicarse a todo el amplio espectro que abarca, como son la utilización del ciberespacio para su desarrollo, la economía de recursos financieros y materiales en comparación con la prensa plana y un carácter más inclusivo y democrático, toda vez que supera el signo elitista que caracteriza a aquella.

Algunas opiniones consideran que, transcurrida la primera década de experiencia del ciberperiodismo, el periodismo ciudadano ha superado la fase experimental y ha entrado en una etapa de pleno desarrollo. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que el surgimiento y progreso de éste se produjo en las que conocemos como sociedades de la información, donde el ejercicio noticioso, el dominio de la tecnología digital y su profusa utilización social favorecieron su desarrollo relativamente acelerado.  Dicho avance no podría ser simultáneo ni homogéneo a nivel global; es así que –con independencia de la voluntad de los interesados en propiciar su práctica o de su capacidad potencial para hacerlo- no en todos los casos se cuenta con la infraestructura tecnológica idónea para su desarrollo ni con el marco social que permita incrementarlo.

El propio concepto “periodismo ciudadano”, pretende definir un fenómeno relativamente novedoso a partir de dos vocablos cuyas acepciones fueron establecidas desde mucho tiempo atrás: “periodismo”, concebido como uno de los pilares básicos de la modernidad desde el siglo XIX; y “ciudadano”, cuya definición se remonta en la historia hasta la Roma Clásica. No obstante, casi todos los debates en torno a este punto (la definición en sí) proponen la idea general de que estamos frente a un tipo de ejercicio cívico independiente de los intereses que tradicionalmente han dimanado de los centros del monopolio de la información reflejados en la prensa plana, propiedad de grupos élites vinculados directa o indirectamente a determinados sectores poderosos de la economía, de la política y de la ideología.

Es así que periodismo ciudadano y sociedad civil están estrechamente vinculados. La tendencia actual del desarrollo social se encamina a una participación cada vez más activa de los individuos o asociaciones de éstos en todas las esferas de la vida. Históricamente el periodismo ha abierto canales de opinión en correspondencia con las etapas particulares de ese desarrollo. En la actualidad, a tenor de la confluencia entre el desarrollo tecnológico y los avances sociales a nivel global, el periodismo ciudadano es un salto que permite impulsar hasta niveles más altos el desarrollo de la sociedad civil.

Es decir que en virtud de las posibilidades que ofrece la informatización con el desarrollo de Internet,  el periodismo ciudadano nace como respuesta a una necesidad social donde el individuo, la comunidad o grupos sociales o regionales buscan un espacio de expresión, de reproducción de sus intereses específicos, que por diferentes causas no están representados en el periodismo tradicional. Es la voz desde el ciudadano más allá de los lineamientos o de los esquemas más o menos reproductores de ideologías propios de los grandes productores de noticias y que tiene la posibilidad de alejarse de cualquier tendencia –sea de grupos económicos o de sectores políticos- que suponga algún tipo de exclusión.

Periodismo clásico y periodismo ciudadano son, pues, maneras diferentes de producir y divulgar la noticia y la opinión, así como niveles y formas distintas de participación y apropiación de éstas; pero ambos no son excluyentes entre sí. Más bien el periodismo ciudadano es una modalidad que enriquece, diversificándolo, el panorama informativo social allí donde existe la sociedad de la información, o bien puede abrir brechas al monopolio de la prensa en el caso de las sociedades cerradas.

Periodismo ciudadano en Cuba: retos y realidades

Las circunstancias particulares de Cuba dan lugar a una paradoja: la necesidad del periodismo ciudadano como medio para enfrentar el monopolio de la prensa por parte del Estado y, simultáneamente, la ausencia de la infraestructura tecnológica y de derechos civiles para su libre ejercicio. En nuestro caso particular, el Estado no solo controla la prensa plana, sino que limita y monitorea desde el país el acceso a Internet, lo que dificulta el desarrollo de un verdadero periodismo ciudadano. La mayoría de los sitios virtuales desde la Isla son, como la prensa plana, parcelas del Estado, quien reproduce en las Web los espacios oficiales, manipula la información y ofrece una visión parcializada y tendenciosa de la realidad.

La situación de estancamiento que vive la sociedad cubana contemporánea, unida a la necesidad de implementación de cambios estructurales profundos y a la inexistencia de verdaderos espacios  de debate cívico para analizar la complejidad de la crisis que afecta a todos y establecer propuestas desde los ciudadanos, son también premisas que evidencian la necesidad y potencialidades del periodismo ciudadano como foro alternativo.

Es en este marco en que surgen las primeras manifestaciones de periodismo ciudadano en la Isla, como respuesta a la carencia de espacios efectivos donde se haga valer la opinión alternativa y se reflejen aquellos acontecimientos, opiniones e imágenes de Cuba que no encuentran cabida en los medios de prensa. El periodismo ciudadano en Cuba tiene muy corta cronología y puede afirmarse que constituye el primer espacio de opinión democrático participativo de carácter espontáneo que ha surgido dentro de la Isla después de medio siglo de monopolio del Estado sobre los medios de difusión.

Ventajas del periodismo ciudadano como canal de la sociedad civil en Cuba

-    Por las características de ser una sociedad cerrada cuyos medios de difusión son monopolio particular del gobierno, existe una imperiosa necesidad de expresión por parte de los individuos, que el periodismo ciudadano puede canalizar.

-    Por ser Internet el soporte en el cual se desarrolla, el periodismo ciudadano escapa más a los controles oficiales, superando además el carácter ilegal que se atribuye a las publicaciones planas no autorizadas por el gobierno. Se trata, pues, de un periodismo “no punible” al no detentar el Estado la propiedad sobre el soporte de difusión que se utiliza ni sobre la participación u opiniones que a través de éste se vierten.

-    Se crean redes de opinión alternativa, lo que contribuye a sentar las bases para el desarrollo del espíritu cívico, largamente silenciado por el gobierno. Esto supera la estandarización noticiosa o informativa que imponen los medios de difusión al servicio del poder

-    Se crean vínculos, no solo entre grupos de ciudadanos interesados, sino también entre diferentes Web. En nuestro caso estos vínculos cobran particular importancia al establecer un canal de comunicación entre los cubanos de la Isla y los que se encuentran en el exilio. Debido a las restricciones y dificultades de acceso que tienen los cubanos de la Isla a Internet, estos emigrados muchas veces actúan como difusores, tanto de las noticias como de las opiniones que emiten los blogs personales y otras publicaciones digitales desde el interior, reenviando vía e-mail a sus familiares y amigos de Cuba los trabajos que de otra forma no se difundirían. A la vez los que participan desde el exterior, sea con colaboraciones o con opiniones, también inciden favorablemente en el diálogo.

-    No precisa de la participación de periodistas profesionales (si bien tampoco se excluyen éstos), sino solo del interés de los ciudadanos en participar en tanto cuenten con un nivel mínimo de conocimiento que les permita expresar con claridad sus ideas y equipamiento material.

-    Supera el carácter pasivo del llamado lector espectador para dar paso al lector activo o lector crítico, es decir, un lector participante: una vía democrática e incluyente de participación ciudadana en la sociedad cubana actual.

Limitaciones actuales

-    Resulta imposible en las condiciones actuales adquirir desde Cuba un dominio en Internet, por lo que se precisa en todos los casos del apoyo de algún residente en el extranjero que pueda acceder a dicho servicio y ofrezca la posibilidad de su uso a cubanos de la Isla.

-    El acceso a Internet desde Cuba es extremadamente limitado y permanece bajo estricto control del Estado, por lo que éste tiene la capacidad de bloquear el acceso desde la Isla a aquellas Web que no resulten de su agrado o que considere, de alguna manera, un peligro potencial para el gobierno. En este caso se encuentra cualquier espacio alternativo.

-    La pobre (casi nula) infraestructura tecnológica, en general, y la escasa presencia de espacios de apoyo no oficialista a esta actividad específica.

-    El temor generalizado a expresar su opinión por parte de amplios sectores de la población, generada por la coacción y la represión desde el Estado, a partir del principio reaccionario de la condena a la opinión diferente (“los que no están conmigo están contra mí”), con el fin de anular o desestimular el desarrollo de espacios de opinión no controlados por el gobierno y el consecuente fortalecimiento de la sociedad civil.

-    El hecho de no constituir ésta, en general, una actividad lucrativa y sostenerse solo mediante la voluntad de los interesados y la solidaridad de amigos del exterior que la apoyan,  tiende a desestimular una participación mayor, toda vez que amplios sectores de la población de la Isla invierten la mayor parte de su tiempo en actividades relacionadas con la propia supervivencia.

Conclusiones

1)    Puede afirmarse que en Cuba el periodismo ciudadano se encuentra en una fase inicial, de experimentación, pese a lo cual ha venido demostrando sus potencialidades como canal de desarrollo para la sociedad civil.
2)    A contrapelo de todas las limitaciones de la infraestructura tecnológica y de las acciones restrictivas que ejerce el gobierno a fin de frenar (ya que no le es posible anular) la creciente participación de ciudadanos independientes de la Isla, esta variante ha demostrado en un breve tiempo su capacidad para la liberación del pensamiento alternativo que ha estado silenciado durante décadas en el país.
3)    El periodismo ciudadano permite superar las limitaciones ideológicas que imponen las tendencias políticas oficiales y las de la oposición, toda vez que convoca y representa a toda la sociedad en su conjunto y no a intereses sectarios. Es decir, sin suprimir las opiniones políticas, el periodismo ciudadano ha creado la posibilidad de un debate amplio e inclusivo, superando el marco estrecho de “programas” o plataformas dimanadas de líderes o minorías.
4)    A pesar de su naturaleza esencial como vehículo portador de opiniones independientes, el periodismo ciudadano en Cuba resulta dependiente desde el punto de vista legal y tecnológico al no contar sus animadores, desde la Isla, con la capacidad de alquilar y administrar libremente un dominio ni contar con todos los medios técnicos que se pudieran utilizar en la Web.
5)     Es preciso sostener el trabajo que se ha desarrollado hasta hoy y apoyar el surgimiento de nuevos espacios que se incorporen a la blogosfera cubana, para lo cual resulta esencial continuar estrechando los vínculos entre los cubanos de dentro y los de la diáspora a fin de fortalecer el periodismo ciudadano como canal para la sociedad civil en Cuba.

Notas

[1] Este autor asume el término ciberespacio para definir la especialidad del periodismo que emplea el ciberespacio para investigar, producir y, sobre todo, difundir contenidos periodísticos. Salaverría, Ramón. 2005: “Redacción periodística en Internet”, Editorial Pablo de la Torriente)

[1] Paula Gonzalo, “Un periodismo hecho para el ciudadano”, 19 de julio de 2008, Periodismociudadano.com