
No es posible aceptar este tipo de "desliz e ingenuidad", por denominarlo eufemísticamente, en tiempos como los que estamos viviendo. Sé que, como siempre, serás profundo, certero, demoledor y -como Martí lo fue- sin odios. Ténme como uno más de los cruzados. La paciente y muy dolorosa reconstrucción de los estragos culturales, pero sobre todo humanos, que nos vimos forzados a vivir e intentar restañar, no puede haber sido en vano. Para atrás, hermano, como reza uno de nuestros lemas revolucionarios, ni para coger impulso. De aceptarlo estaríamos, al decir de Mayito, involucionando y esto, por lo que hemos dado lo mejor de cada uno de nosotros, es una Revolución basada y concebida sobre dos sencillas y raigales palabras: dignidad y justicia y debemos seguir luchando porque así sea.
Martitza Corrales