Desde aquí es un empeño personal que nace de la necesidad de escribir sobre aquellos temas que me rondan la cabeza cada día, pero que no encuentran un espacio en los medios oficiales cubanos.

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¿Y el socialismo?

3 de Enero, 2009

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El discurso del General de Ejército Raúl Castro, con motivo del 50 aniversario del triunfo de la revolución, fue otro jarro de agua fría para quienes todavía le atribuían un sentido pragmático y un deseo de introducir cambios en el país.

En apenas treinta minutos, hizo una docena de alusiones a su hermano Fidel, unas para citarlo y otras para elogiarlo; en once ocasiones mencionó al imperialismo norteamericano y una veintena de veces hizo referencias a hechos históricos. Del futuro, dijo que los próximos cincuenta años serán también de permanente lucha y que no podemos pensar que serán más fáciles.

Lo más llamativo, a mi juicio, fue la ausencia de sugerencias programáticas. Por ejemplo, no mencionó que en este año habrá que realizar el muchas veces postergado sexto congreso del Partido Comunista de Cuba; nada explicó de los anunciados cambios estructurales ni de la existencia de algún tipo de plan para aumentar la producción de alimentos o para mejorar la desastrosa situación de la vivienda; tampoco se refirió a seguir eliminando las absurdas prohibiciones que siguen en pie ni a la próxima ratificación de los Pactos de Derechos Humanos firmados el pasado año, pero sobre todo, el gran ausente fue el socialismo.

Cuando le escuché decir que los dirigentes del mañana no deberían olvidar nunca “que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes” pensé que había oído mal, pero el diario Granma se encargaría de ratificar que no me estaba quedando sordo, pues esa fue la frase textual elegida para el titular de la primera plana. Para quienes lo hayan olvidado, esa es una frase histórica pronunciada por Fidel Castro el 16 de abril de 1961 y marca el instante de la declaración del carácter socialista de la revolución. Lo que pasa es que Raúl quitó el adjetivo “socialista” detrás del sustantivo revolución y de esa manera le quitó a la expresión justamente el vocablo que la convirtió en histórica: socialista.

Después de haber hecho ese pequeño hallazgo, volví a leer su intervención en Santiago de Cuba, y descubrí, lleno de perplejidad, que en todo el discurso faltan los elementos ideológicos del sistema. Por ejemplo, cuando se menciona a Julio Antonio Mella, fundador del primer partido comunista, se dice que fue “el puente que une el pensamiento martiano y las ideas más avanzadas” ¿por qué no se dice claramente el pensamiento martiano y el marxismo leninismo? Más adelante, se define a la revolución como “un justiciero cataclismo social”. A lo ocurrido en los primeros años, luego de la superación con creces del programa del Moncada, se le llama aquí “la lógica evolución del proceso”. Se dice casi inmediatamente que en Cuba, la historia americana “tomó rumbos diferentes”.

Todo lo demás es metáfora. Donde se debió exponer que comenzó la lucha de clases para eliminar la explotación del hombre por el hombre, se dice que se comenzó “a barrer oprobios e inequidades”; que los cubanos “nos atenemos a la máxima martiana:la libertad cuesta muy cara, y es necesario resignarse a vivir sin ella o decidirse a comprarla por su precio”; que “ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, basada en sólidas convicciones” y que la revolución “jamás ha cedido un milímetro en sus principios

¿A qué viene este escamoteo del lenguaje? ¿Por qué Raúl Castro le pide a la militancia “que impida que destruyan al Partido” y ni siquiera lo llama por su nombre completo: Partido Comunista de Cuba?

Me pregunto si las ideas marxistas leninistas, que según los estatutos del PCC rigen la política del país, habrán pasado felizmente a la clandestinidad; me pregunto si la construcción del sistema socialista ha dejado de ser finalmente el propósito más importante de la revolución que acaba de cumplir cincuenta años. Quisiera saber si estas omisiones son producto de un olvido injustificable o del deliberado propósito de irse reciclando a otras posiciones más aceptables.

No pregunto estas cosas porque me entristezca el abandono de una ideología ya caducada, sino porque creo que, después de medio siglo, estamos otra vez ante la incertidumbre de 1959, cuando el pueblo desconocía cuál era el destino a donde lo conducirían los líderes del proceso.

El año de Yoani

31 de Diciembre, 2008

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Aunque fue en abril de 2007 cuando Yoani Sánchez inició su blog Generación Y, el momento en que su nombre pasó del anonimato a la popularidad fue el año 2008. Quizás todo comenzó un poco antes, cuando en octubre de 2007 el corresponsal de la agencia Reuters lanzó un despacho que luego se publicó en varios periódicos del mundo. Eso llamó la atención de The Wall Street Journal, que el 22 de diciembre dedicó una página completa con un llamado en primera plana sobre esta insignificante ciudadana. Le siguió el periódico español El País el 3 de enero de este año con una de esas entrevistas colocadas en la contraportada titulada con una frase de la entrevistada: “La vida no está en otra parte, está en otra Cuba.

Durante los días 23 y 24 de febrero, cuando se realizaba en Cuba el proceso para elegir al nuevo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, La Habana se llenó de reporteros de los más importantes medios de prensa del mundo.  Como si se tratara de una meca caribeña, la mayoría de ellos peregrinó hasta el piso 14 del edificio donde vive la bloggera. Literalmente, hubo que hacer cola para entrevistarla. The New York Times, The Zeit, Newsweek, Washington Post, Reporteros sin Fronteras, la televisión alemana, la española, Aljazira y muchos otros quisieron hacerle saber a sus diferentes públicos en qué consistía este nuevo fenómeno.

En el mes de marzo, el portal desdecuba.com, donde se aloja junto a otros el blog Generación Y , fue bloqueado por las autoridades cubanas y desde entonces no es posible acceder a él desde Cuba. Gracias a muy buenos amigos que viven fuera de la isla, es posible actualizar la bitácora y en la actualidad, gracias a otros amigos, es posible leerla en 12 lenguas.

En abril, Yoani supo que había ganado el premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital y en mayo la revista Time la ubicó entre las 100 personas más influyentes del mundo en la categoría “héroes y pioneros”. El gobierno cubano le negó entonces el permiso para salir del país a recoger en España el premio que había recibido. En la ceremonia, la cubana brilló por su ausencia y otro cubano, también blogger, Ernesto Hernández Bustos, recogió en su nombre el diploma. La solidaridad que despertó la prohibición fue tan gratificante como el viaje frustrado.

Un mes después, vio la luz un libro sobre Bolivia. El prologuista era Fidel Castro y, sin mencionar directamente su nombre, hizo alusión a esta joven que recibía “uno de los tantos premios que propicia el imperialismo para mover las aguas de su molino”. Yoani decidió no contestarle, entre otras cosas porque desde que empezó su trabajo eligió la política de no responder ataques. Entonces, me pidió que fuera yo quien ripostara. Hubo quienes no entendieron su broma de invocar el principio machista de que “cuando un hombre ofende a una mujer debe ser el marido quien saque la cara”; son personas que quizás debieran pasar por el Centro Nacional del Humor a recibir una terapia o simplemente a que les expliquen el chiste.

A finales de agosto, Gorki Águila, líder de una banda de rock, fue detenido por la policía. Sobre él pesaba una acusación que podía costarle cuatro años de cárcel. Yoani, junto a otros amigos fue a la llamada Tribuna Antiimperialista José Martí -donde el famoso cantautor Pablo Milanés daba un mega concierto- para pedir, pancarta en mano, la libertad del rockero. El pequeño grupo fue disuelto a golpes, pero al otro día, frente al tribunal donde se celebraba el juicio, todos estuvieron presentes y coreando el nombre de Gorki cuando lo vieron salir libre, apenas con una multa.

El 4 de septiembre Yoani cumplió 33 años, pero el regalo no le llegaría hasta veinte días más tarde cuando, por segunda vez, el gobierno le negara el permiso para salir de la isla, esta vez a cumplir una invitación a un festival de periodismo en Ferrara, Italia.

En noviembre, Yoani ganó el premio del jurado en el concurso español Bitácoras.com y apenas una semana después conoció que en el concurso The BOBs, que incluye a más de 12 mil participantes de todo el mundo, había recibido también el premio en la categoría Mejor Weblog.

A principios de diciembre, un grupo de bloger junto a los colectivos de la revista Convivencia y del portal Desde Cuba organizaron un encuentro para intercambiar conocimientos. La policía política, conociendo que Yoani ha trabajado como nadie en el propósito de extender la blogósfera cubana, la citó para decirle que la actividad no podría realizarse. Cuando se negaron a confirmarlo por escrito, ella les dijo que  no se atrevían a hacerlo porque eran unos cobardes.

La revista semanal del periódico El País publicó en su edición del 30 de noviembre la selección que hizo ese diario de los 100 hispanoamericanos más notables del año; la revista Foreign Policy eligió en diciembre los 10 intelectuales más importantes del año y otro tanto hizo la prestigiosa revista mexicana Gato Pardo. Yoani Sánchez aparece en todas esas enumeraciones y es la única persona que se repite en más de una lista.

Todos estos sucesos sólo han servido para llamar más aún la atención sobre el blog Generación Y, que mensualmente promedia una decena de millones de hits y cuyos post reciben cada uno entre 3 y 7 mil comentarios. De hecho, esto ha convertido este espacio en una auténtica plaza pública virtual donde miles de personas acuden a debatir los textos que Yoani escribe y los comentarios que colocan los visitantes.

Hay una regla no escrita que postula que la popularidad atrae enemigos. A lo largo de estos meses las hostilidades han venido desde dos extremos: el primero y el más lógico, aquellos fundamentalistas que no aceptan ni la más mínima crítica al gobierno. Ellos la llaman asalariada del imperio, agente de la CIA o, en los casos más benignos, una persona confundida que no sabe lo malo que anda el mundo por allá afuera; el segundo extremo son los otros fundamentalistas, aquellos que creen que todo aquel que puede poner sus dedos sobre el teclado de una computadora tiene que ser necesariamente un agente de la Seguridad del Estado. Entre ellos se encuentran algunos que obtuvieron un asilo argumentando una persecución que nunca sufrieron y que ahora dicen no entender cómo es posible que la bloggera no esté en la cárcel ni abandona la isla. Hay muchos que no aceptan que a ella le den premios y reconocimientos en lugar de dárselos a otros periodistas independientes que han sufrido golpizas o que cumplen largas condenas. Puedo asegurar que ninguno de los galardones recibidos, incluyendo la mención del referido prologuista, ha sido gestionado por Yoani.

Por suerte sobran los amigos. A diferencia de quienes la denigran, ellos sí muestran la cara y dicen sus nombres. Son muchos –y de eso soy testigo privilegiado– que la paran en la calle para decirle que la leen y la apoyan. Entre ellos pueden encontrarse algunas figuras públicas, cubanos que viven en el exterior, gente de aquí adentro que la conoce a través de las antenas parabólicas o de discos que circulan gratuitamente, jóvenes y viejos, hombres y mujeres que no saben que esta mujer es una de las personas más tímidas del mundo, al extremo que entre sus íntimos se ha dicho siempre que posee el don de la invisibilidad, por lo mucho que evade ser el centro de atención de los demás.

Disfruto el infinito placer de compartir mi vida con Yoani. Somos una pareja desde julio de 1993, cuando ella todavía no había matriculado en el Instituto Pedagógico ni soñaba con cambiarse de escuela para terminar siendo filóloga. Tenemos un hijo de 13 años, una pecera con goldfish y una perra sin raza. Tengo derecho a decir que nadie la conoce como yo. Sus peores defectos personales constituyen un secreto para sus más encarnizados enemigos y sus mejores virtudes aun no han sido descubiertas por sus más fervientes admiradores. A causa de que mi profesión es la de periodista, no ha faltado quien diga que realmente soy yo quien escribe sus textos. Basta con dar una vuelta por mi blog (¡que casi nadie visita!) para comprobar la diferencia en los estilos. Eso sí, no renuncio a la parte de mérito que me corresponde, porque si yo, con mi emblemático delantal de florecitas, no fregara los platos, limpiara la casa y le echara agua a las plantas de la terraza, Yoani no tendría tiempo para su blog. Ella es tan generosa que me permite leer sus trabajos antes de publicarlos para que yo me haga la ilusión de que los reviso.

Sin dudas 2008 ha sido el año de Yoani. Lo que no sabe nadie es que su número de la suerte es el 9.

Veinte años de libertad o el verdadero rostro de Fantomas

19 de Diciembre, 2008

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Ayer jueves hice una fiesta para celebrar 20 años de ser un hombre libre. Fue a las 10 de la mañana del 18 de diciembre de 1998 1988 cuando asistí a una reunión donde se me informó que ya no podría ejercer como periodista oficial en Cuba. En el pelotón de fusilamiento, donde fui ejecutado como profesional de la información,  dispararon  José R. Vidal (Cheito), director de Juventud Rebelde, Lázaro Barredo por la dirección nacional de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba), Juan Contino, que entonces era el segundo secretario del Buró Nacional de la UJC y otros colegas del diario que solo llevaban balas de salva.

Me acusaron de negar la obra del programa revolucionario, exaltar las contradicciones entre la joven generación y la que ocupaba los cargos de dirección en el país y usar términos ambiguos que propiciaban una doble lectura de mis textos; añadieron algunos detalles como que yo había instigado a un grupo de estudiantes de la escuela de periodismo para que hicieran una provocación durante un encuentro que sostuvieron con el Comandante en Jefe y además que en mi casa me reunía con jóvenes a quienes les inculcaba ideas contrarias a la revolución.

De todo eso me defendí como gato boca arriba en una larga y meticulosa apelación enviada a Carlos Aldana que dirigía en ese momento el aparato ideológico del Partido. Meses después (creo que en agosto de 1999 1989) fui recibido en la sede del Comité Central por un funcionario de apellido Castellanos, que era el segundo de Aldana y por Jacinto Granda, quien ya se preparaba para asumir la dirección del Granma. Yo estaba deseoso de ver cómo podrían ellos rebatir aquellos argumentos que con tanta delectación había afilado durante agotadoras jornadas de reflexión. Para  mi sorpresa, Castellanos me dijo que no me distrajera en protegerme de las acusaciones recibidas, que yo no podría seguir siendo periodista simplemente porque mi pensamiento se apartaba de la línea del partido y que eso era todo.

Esa fue la forma en que conocí el verdadero rostro de Fantomas. Salí de aquel lugar furioso y frustrado porque no comprendía todavía que la levedad que me embargaba no se debía a haberme transformado en una persona intrascendente sino a que me habían convertido en un hombre libre.

Brindé anoche por quienes me liberaron para siempre del penoso lastre de la simulación. Juro que no les guardo ningún rencor y les agradezco públicamente el inmenso favor que me hicieron.

Crónica en la granja

10 de Diciembre, 2008

Agradecidos y mansos los animales domésticos, en particular los nacidos en cautiverio, son obedientes con su amo. No importa que el hombre que los domina sea precisamente quien les impida vivir en su medio natural, el que los ponga a trabajar o a engordar para luego devorarlos, el que decida si puede o no tener vida sexual, cuando y con cuál miembro de la especie; el que les pone riendas, yugos, bozales, monturas, jaulas, herraduras y cadenas; el que los castra o los viola, les corta las alas, les arranca los colmillos, les grita, les pega para domarlos; el que los marca con un hierro candente y los vende a otro; el que no permite a ninguno salir sin permiso de los linderos de la granja, del zoológico o del circo, según haya sido la suerte de la bestia. Nada de eso importa siempre y cuando el amo traiga a tiempo su alimento al corral, si los vacuna para que no mueran en un momento inoportuno.

Sin contar algunas extravagantes excepciones, los animales carecen de derechos, no tienen medios para protestar ni la instancia donde hacerlo. Es aceptable que un ganso pase toda la vida con un tubo en el esófago violentando su alimentación si eso favorece la existencia del paté de hígado; miles de gallinas son condenadas a tener una luz encendida para hacerles creer que la noche no existe y eso es bueno si aumenta la producción de huevos; para satisfacer la urgencia de un transporte, un asno puede ser cargado con un peso que supere el suyo dos o tres veces. Si en algo contribuye a darle esplendor al espectáculo, un caballo puede ser azotado o espoleado, un toro puede ser asesinado delante de miles de personas, un tigre puede ser humillado en público haciéndolo pasar una y otra vez por el mismo estúpido aro.

Los espectadores disfrutan mientras comen distraídos sus rositas de maíz; el que recibe la carga transportada ni siquiera mira al mulo; mientras se saborean los huevos en el desayuno ¿quién se acuerda de las gallinas torturadas?; en el menú donde se anuncia (tal vez en francés) el paté de hígado, sería de mal gusto describir el macabro proceso que lo antecede. Y es que no conforme con negarle a los animales todos los derechos, los medios para protestar y la instancia donde hacerlo, el “amosapiens” tiene la complaciente convicción de que para éstos vale más la protección que la libertad y que es sobradamente suficiente llevar el pienso a su pocilga y quitarle de vez en cuando las garrapatas.

He tenido repetidas veces la pesadilla que en un país de este planeta, digamos en una isla, las personas carecen del derecho de expresarse y no les está permitido asociarse ni traspasar las fronteras sin autorización. Tienen un rey dadivoso que proporciona diversos privilegios atendiendo a la sumisión de cada cual, pero a todos por igual provee de los alimentos elementales y les cuida la salud. La desventaja es que nadie puede protestar. El resto del mundo los envidia y admira al rey.

Descalificado para el diálogo

8 de Diciembre, 2008

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Yoani ya contó en su blog Generación Y  los detalles de la diatriba que ambos tuvimos que escuchar en una estación de policía por boca de dos oficiales del Ministerio del Interior. Como soy de digestión más lenta, he tardado en comentar el asunto, pero sólo haré algunas interrogantes sobre las palabras que más me llamaron la atención: “Usted está descalificado para cualquier diálogo con las autoridades cubanas.” Pido disculpas si no estoy citando exactamente, pero como se conoce, ellos no quisieron expresarlo por escrito.

He aquí mis preguntas:

¿Estamos en vísperas de un diálogo con las autoridades?

¿Existe una agenda para ese diálogo?

¿Los puntos de esa agenda los establece solo la parte que tiene el poder?

¿Está facultado el Ministerio del Interior  para determinar quién está calificado o no para tener un diálogo con las autoridades cubanas?

¿Asumen los oficiales del MININT que son ellos la autoridad con la que hay que dialogar?

Allí donde hay personas descalificadas es porque existe un “calificador”. ¿Cuáles son los requisitos que es necesario cumplir para dialogar con las autoridades? ¿Son secretas esas normas o reglas?

¿Quiénes estarán calificados para un diálogo que no termine siendo un monólogo o un coro donde todos están perfectamente coordinados para decir lo mismo?

Plazos traicioneros

30 de Noviembre, 2008

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¿Se acuerdan de aquella posada conocida como “las casitas de Ayestarán”? Por las causas que todos conocemos se convirtió un día en albergue para gente sin vivienda y por esas mismas causas que no vamos a repetir aquí, se vino abajo la construcción. Desde mediados o finales de 2006 se proyectó construir allí un grupo de casas. Se puso el plazo de 30 de noviembre de 2007. Ese mismo día, hace ya un año, hice unas fotos, una de ellas con el cartel en primer plano. Ahora, pasado un año más, vuelvo a retratar el sitio y ya no está el compromiso a la vista. Por las causas que todos conocemos aun la obra está inconclusa.

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Invitación a historiadores y “cubanólogos”

26 de Noviembre, 2008

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Cuando alguien pretende contar la historia de Cuba de la forma más breve posible, puede acudir a una periodización de carácter general que se reduciría a lo siguiente:

Seis mil años (aproximadamente), en los que la isla fue habitada por aborígenes; 388 años bajo el sistema colonial español; 4 años de gobierno interventor norteamericano; 56 años como República y 50 años de revolución.

Claro que en 35 palabras, que se dicen en unos 15 segundos, es casi irrespetuoso contar la historia de un país. Pero disgústele a quien le disguste eso es una periodización de extrema generalización. En la terminal de Ómnibus de La Habana, por ejemplo, hay un mural que pretende contarlo todo en 14 metros. Su principal defecto es que omite a los aborígenes, sustituyéndolos por una mata de yuca y otra de tabaco. El rostro de Fidel Castro está dos veces y es la única persona viva allí representada.

Quiero lanzar a los historiadores especializados en Cuba contemporánea la siguiente provocación: Hacer la periodización de los últimos 50 años. Yo lo intenté, pero renuncié a la tarea cuando tropecé con la terrible dificultad de ponerle límite a cada etapa y después nombre a los períodos. Supongamos que bauticemos a los primeros años (enero del 59 hasta abril del 61) como el momento de las primeras transformaciones revolucionarias (Reforma Agraria, Reforma Urbana, nacionalizaciones de la propiedad, campaña de alfabetización, etc.) Luego, vendría una parte que comenzaría con la declaración del carácter socialista y cada vaivén hacia el maoísmo, el eurocomunismo, la sovietización o la búsqueda de una identidad aparte, tendría que ser tratado por separado. Otra, el tiempo en que se hablaba de la construcción simultánea del socialismo y el comunismo. Una etapa clara es la “definitiva” inserción del país en el contexto del campo socialista, cuyo clímax fue apuntarnos en el CAME, otra el comienzo del período especial y finalmente la situación actual, que no se parece a nada de lo anterior.

Repito que renuncié a la realización de este dificilísimo trabajo, pero advierto que no renuncio a criticar a quien lo haga. Así que aquí dejo abierta la invitación que se resume en esta pregunta:

¿Cuáles serían los límites y la forma adecuada de denominar los subperíodos históricos de los últimos 50 años de la historia de Cuba?

Las respuestas más interesantes serán publicadas en el espacio Con todos de este portal desdecuba.com, siempre que el autor lo autorice.

El mercado del tiempo

25 de Noviembre, 2008

Una de las fantasías recurrentes de la gente muy ocupada es que existiera un mercado donde uno pudiera comprar un poco de tiempo. Llegar a un quiosco y decirle  a alguien “oye socio, tú que no tienes nada que hacer, ¿Por qué no me vendes un par de horas? “ Allí irían los más viejos con muchísimo dinero a comprarles a los más jóvenes algunos años. Habría una fila aparte para los condenados a muerte por la justicia, otra muy larga  para los desahuciados por los médicos y un departamento, custodiado por muchos guardaespaldas, con una oferta especial de tiempo a los políticos que hayan incumplido sus promesas.

Yo, que tengo buena memoria para esas cosas, recuerdo que me prometieron un futuro luminoso. Me aseguraron, en medio de una plaza que compartí con casi un millón de personas, que la riqueza sería obtenida por medio de la conciencia y que no habría fuerza en el mundo capaz de impedir ese propósito. Es verdad que no me precisaron una fecha, tengo que admitirlo, pero también es cierto que nadie desmintió a los cronistas del triunfalismo, a los poetas de la utopía que cantaban al deslumbrante porvenir. “Somos un pueblo que conoce el nombre del futuro” decían los juglares; negábamos la sal y el pan a los incrédulos y apostamos nuestra juventud, el dorado tiempo de nuestra juventud, a una quimera sin sentido.

Ahora, que nosotros hemos perdido la esperanza y la paciencia, el tiempo se ha puesto carísimo y ellos han dilapidado todo el capital con el que podrían comprarlo.

Sorpresas en la otra orilla

18 de Noviembre, 2008

Es harto conocida la anécdota, casi la leyenda, de una familia que luego de haber estado varios días remando en el estrecho de la Florida, al arribar a la costa dieron emocionados gritos por la libertad y contra la dictadura; pero no habían llegado a Miami, sino a Varadero.

Está el caso de Colón que navegó angustiosos meses con la obsesión de desembarcar en la India para acabar descubriendo el nuevo mundo, y muchos ejemplos más, gente que sale de su casa para su boda y termina encontrándose con la muerte, que compra ropa de niña y les nace un varón, que lo invierten todo para que el hijo sea boxeador, pero el muchacho les sale bailarín de ballet ¡excelente bailarín!

En sus penúltimas reflexiones del 14 de noviembre*, el ex presidente cubano Fidel Castro, refiriéndose a algunos gobiernos que declaran que apoyan a Cuba para facilitar la transición, lamenta que, “después de las vidas ofrendadas y tanto sacrificio defendiendo la soberanía y la justicia, no se le puede ofrecer a Cuba en la otra orilla el capitalismo.”

La metáfora de “la otra orilla” implica en este caso una alusión a ese sitio que se encuentra al final de un camino. Eso me lleva a recordar las vidas ofrendadas y el enorme sacrificio de todos los que lucharon por derrocar la dictadura de Batista. Después de anhelar durante tanto tiempo las libertades políticas y el pleno disfrute de los derechos ciudadanos, no se le podía ofrecer a Cuba en “la otra orilla” una nueva dictadura.

Desde el punto de vista del autor de la mencionada reflexión la soberanía y la justicia son patrimonio exclusivo del socialismo; tal vez hable de nuestra propia soberanía, la de los años en que Cuba estaba en el CAME y algunos ministros cubanos tenían un alter ego de la GOSPLAN soviética con el que debían ventilar las más importantes decisiones; hablará supongo de nuestra propia justicia, atestada de juicios sumarísimos, de procesos contra la peligrosidad pre delictiva, de condenas basadas más en la presunción que en la evidencia.

Debería ser el pueblo cubano el que tuviera la oportunidad de decidir en cuál sistema desea vivir en el futuro: el socialismo, el capitalismo u otro que pudiéramos inventar, pero lamentablemente hay una clausula en la Constitución de la República que niega la posibilidad de escoger, pues solo se reconoce el derecho a aceptar el socialismo. Eso fue, no lo que nos ofrecieron, sino lo que nos impusieron, en esta orilla al final del camino.

*Reflexiones del compañero Fidel: La reunión de Washington.
/Granma/ 15 de noviembre de 2008 pag. 2

Libros maltratados

15 de Noviembre, 2008

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No me gustan las efemérides, pero me fascinan las casualidades y fue así que en la medianoche del viernes, cuando ya casi era 15 de noviembre, un libro se cayó del estante, abierto en la página 14, donde se leía la misma fecha del día que estaba empezando, pero del año 1968, “Año del Guerrillero Heroico”.

El dato temporal cerraba la declaración de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba que condenaba por contrarios a la ideología de la Revolución a dos libros que ese año habían ganado el premio en el concurso literario de la UNEAC: La pieza teatral Los siete contra Tebas de Antón Arrufat y el poemario Fuera del Juego, de Heberto  Padilla.

En aquella época, yo estudiaba periodismo en la Universidad de La Habana y tengo aun frescos los recuerdos de las discusiones. La historia es harto conocida y este no es el espacio para recrearla, solo quería compartir con los lectores la impresión que me causó ver el destartalado volumen de Fuera del Juego cayendo, casi sobre mis pies, para recordarme que debo decir la verdad, al menos mi verdad aunque me rompan la página querida o me tumben a pedradas la puerta.