sin EVAsión
un blog con antifaz provisional, pero con voluntad permanente
mayo 14, 2012 at 17:42 · Clasificados en Sin Evasión

Los animadores del Observatorio Crítico en el parque Carlos Marx. Foto: cortesía de Reinaldo Escobar
El pasado sábado 12 de mayo, a las 2 pm. me dispuse a participar en un mitin convocado por los animadores de la “Red Protagónica Observador Crítico” desde su web, cuyo objetivo declarado era apoyar a los movimientos de indignados del mundo capitalista –se referían al capitalismo foráneo, claro está– y que habría de celebrarse en el parque de Belascoaín y Carlos III, a escasas tres cuadras de mi casa. Como en nuestro propio país hay tantos motivos de indignación y también contamos con un creciente número de desempleados que no acaban de decidir si indignarse o abrir un chiringuito de frituras, pensé que quienes se autodenominan protagonistas y creen defender los intereses del proletariado tendrían algo bajo la manga. No me lo perdería por nada del mundo, pensé.
Así, pues, decidí acercarme por allí a ver de qué iban esta vez los socialistas “verdaderos” que en frecuentes ocasiones han sido críticos con el gobierno desde su web y hasta tienen algunas propuestas más reformadoras que las del General, al menos en teoría. Para ser honesta, confieso a mis lectores que al dirigirme al parque también me movía la curiosidad que despierta ver a un grupo de jóvenes enarbolando consignas y posturas que hicieron época en las dos primeras décadas del siglo XX. Para mí era algo así como visitar el parque jurásico de la ideología. Me encanta acercarme a las antigüedades, que no por gusto fui arqueóloga.
Lamentablemente, no pude llegar siquiera. Resultó que a mitad del parque me hicieron detener los compañeritos de la policía política y abortaron mis buenísimas intenciones. Para mi extraordinaria suerte, mi amigo y colega Eugenio Leal, que ya estaba en el lugar, acudió en mi apoyo al verme en tan dudosa compañía, así que la Gestapo tropical decidió incluirlo en el tour, de modo que no me aburrí en lo absoluto: nos montaron a ambos en una patrulla y nos fletaron para las calles 42 y 35, en el municipio Playa, donde nos informaron que allí terminaba nuestro paseo. Seguramente ya habían gastado suficiente gasolina de la que les asigna Chávez.
Aquí quiero hacer una acotación justiciera: nos condujo la policía uniformada de azul, es decir, agentes del orden, no los de la Gestapo. Fueron respetuosos. No nos esposaron, no nos registraron, ni siquiera agarraron mi bolso. Eugenio y yo, durante el trayecto, fuimos comentando entre nosotros algunos detalles de exposiciones y performances de la Bienal que por estos días se desarrolla en La Habana, sin ser interrumpidos por los silenciosos agentes. Al final nos devolvieron los móviles sin siquiera mirarlos y nos hicieron bajar de la patrulla. Tanto Eugenio como yo tuvimos la impresión que los policías nunca entendieron por qué les habían ordenado alejarnos del acto. Nosotros tampoco.
Mientras, otros amigos sí pudieron asistir al acto, de manera que tengo información de primera mano, nada menos que de un periodista de verdad: Reinaldo Escobar, quien me narró los detalles. Así fueron las cosas: Los cuatro gatos del Observatorio Crítico que estaban allí desplegaron un cartel que decía “Abajo los capitalismos” (no especificaban si el capitalismo de Estado instaurado en Cuba estaba incluido en ese pedido; ellos son un poco más crípticos que críticos) y otro que rezaba “Si piensas como burgués vivirás como un esclavo” (aquí comprendí que la teocracia verdeolivo no es más que un atajo de esclavos y he sentido un gran consuelo) ; leyeron una especie de comunicado y cantaron la Internacional. Todo terminó en unos 15 minutos. No estoy bromeando señores.
Hoy lunes he entrado ante todo en su portal web y he conocido otros detalles, como el apoyo que recibieron dizque del secretario del PCC municipal. No tuve noticias por parte de algunos testigos sobre la combinación de “alegría y coraje” que iban a mostar los animadores. En todo caso, no se precisa de mucho coraje en Cuba si se cuenta con el apoyo del PCC. También me sorprendió que algunos de ellos manifestaran cierta incomodidad por la moderada expectativa que se creó en torno a su acto; se supone que cuando se convoca desde una web la respuesta esperada sea la asistencia. Las conspiraciones no son una modalidad política que se anuncie. De eso se trata la Internet. Cuando se compra cabeza no hay que cogerle miedo a los ojos. O quizás solo se trate de miedo escénico.
Al final, creo que los saboteadores de la actividad –me refiero a la combinación Gestapo-PNR– nos hicieron un gran favor a Eugenio y a mí. De haber asistido a semejante recital creo que hubiese sentido la misma impresión de anacronismo y vergüenza ajena que cuando en el mercado Carlos III ponen a toda voz por los altoparlantes al dúo Pimpinela. En lugar de sufrir semejante espectáculo, pude disfrutar de un par de cervecitas frías en la compañía siempre grata de un buen y viejo amigo.
Debo reconocer también que esperaba más de los muchachos del Observatorio. A veces he leído artículos verdaderamente interesantes y valientes en su boletín, aunque no comparta sus simpatías políticas y su añoranza marxista. Creo firmemente que todos debemos tener cabida en nuestro país y tampoco un poco de folklore político le hace daño a nadie. Sin embargo, en mi opinión deberían hacer una revisión de los títulos con que se presentan: Red Protagónica Observatorio Crítico resulta un poco pomposo, digo yo. Al menos, si juzgamos por el acto del pasado sábado, no son exactamente una red, ni tampoco tan observadores, ni tan críticos. Y si algo protagonizaron allí, fue su récord de escasa convocatoria entre sus propios hermanos de causa. ¡Vamos muchachos, un poco más de modestia… y de entusiasmo!
mayo 7, 2012 at 16:35 · Clasificados en Sin Evasión

Barco fantasma. Imagen tomada de un sitio en Internet
Evidentemente la disputa entre izquierdas y derechas en asuntos de política está resultando estrecha para adelantar soluciones a los conflictos globales en los tiempos actuales. Más que estrecha, es absolutamente simplista. Si tal aserto es aplicable a nivel mundial, en el caso de Cuba quedamos a millones de años de retraso, a juzgar por una contradicción que frisa en lo absurdo: la incapacidad de las llamadas izquierdas para proponer o participar en la política de un gobierno totalitario que se declara a sí mismo “de izquierda”, es decir, que se autodefine a partir de la dirección total de la nación por parte de un partido único “comunista”.
Y así estamos. Cualquier manifestación de pensamiento que no se inscriba entre la parentela izquierdista es inmediatamente desautorizado, ignorado, silenciado y hasta encarcelado, aunque no se trate exactamente de ideologías “de derechas”. Pero tampoco las izquierdas tienen voz si no se subordinan incondicionalmente a los designios de la élite.
Hay que reconocer que, así como dentro de la oposición no existe un pensamiento único, también dentro de la izquierda insular se mueven actualmente numerosas variantes, desde grupos completamente sujetos al pensamiento oficial, meros papagayos de las directrices gubernamentales, hasta los sectores más avanzados que adelantan propuestas audaces, no solo en el plano de las reformas económicas, sino también en lo tocante a las transformaciones sociales y políticas inclusivas que deberían acompañar los cambios en Cuba.
Entre ambos extremos de la misma cuerda –y estamos hablando de izquierdas y solo de ellas– hay un diapasón no muy amplio de voces intermedias. Estas últimas son los que quieren cambios, pero no tantos; propugnan un periodismo crítico, pero “socialista” y “revolucionario” –recordemos otra vez aquel dictado fascista, parteaguas de la vida cultural e intelectual de los cubanos desde 1961 y mordaza de toda libertad de pensamiento: “Dentro de la revolución, todo…”– y apelan constantemente a “lo que ha dicho el compañero Fidel” o “lo que dice el Presidente Raúl” como fuentes legitimadoras y suficientes que sustituyen por sí mismas la necesidad de argumentos. Estos son los que no creen necesarias las aperturas: basta con algunas hendijas, de preferencia protegidas con mallas, para que no se cuelen los “males” que acompañan siempre a las libertades.
Pero para los señores del poder, por su parte, no existen matices: se es de izquierdas o de derechas; y este principio trasciende a toda la vida social del país. Después de esta macroclasificación, lo demás es pan comido. Así, los de izquierda tienen como supuesto denominador común la adhesión a los versículos de esa otra Biblia escrita por Carlos Marx, El Capital; la práctica del odio al imperialismo; y el reconocimiento a la guía indiscutible del Partido Comunista para gobernar al país. Mientras los opositores, la disidencia en general y el periodismo independiente en todas sus variantes, forman parte de un pretendido bloque “de derechas”, son traidores mercenarios al servicio del gobierno de EE.UU. y en virtud de ello reciben jugosos financiamientos del Departamento del Tesoro de ese país, sin mencionar los asesoramientos de la CIA, aunque nadie se explica cómo es posible que con tales credenciales no estén todos encarcelados.
Visto de esa manera tan ramplona, diríase que el pensamiento político cubano está signado por la lobotomía ideológica: eres de izquierdas –y asumes totalmente los roles dictados para ello– o eres de derechas –con todas las consecuencias que ello entraña. Si no te defines de esa primitiva forma, sencillamente NO ERES.
Es por eso que un amigo politólogo extranjero con el que intercambio una correspondencia bastante regular me ha dicho que cuando visita Cuba y se reúne con los representantes de la intelectualidad oficial tiene la impresión de enfrentarse al “pensamiento manco”. Así, mientras el mundo anda en busca de nuevas soluciones políticas para superar los desafíos de los tiempos actuales; mientras la globalización avanza dejando rezagadas las viejas concepciones de encontrar remedios regionales para males universales y las tecnologías de la información y las comunicaciones imprimen un ritmo vertiginoso al pensamiento y desarrollo humanos, el escenario político cubano se empobrece a la par que el sistema y la nación toda.
De seguir a este paso, estaremos condenados a ser eternamente una minúscula aldea perdida en medio del torbellino de transformaciones que giran a nuestro alrededor y no nos tocan. Más que un naufragio, Cuba amenaza convertirse en el buque fantasma de la posmodernidad: sin puerto, sin destino, sin mando y sin tripulación.
abril 30, 2012 at 17:28 · Clasificados en Sin Evasión

Presidente por cuenta propia durante el 1ro de Mayo de 2011. Foto tomada de la web de la Agencia de Información Nacional
La prensa oficial ha estado anunciando la marcha de este 1ro de Mayo con un componente recién agregado al “ejército” de trabajadores que marcharán en apoyo a la revolución y al socialismo: los cuentapropistas.
Me he quedado reflexionando sobre el tema (estoy presentando una alarmante tendencia a hacer reflexiones) y no acabo de comprender bien el asunto. ¿No son los trabajadores por cuenta propia un sector de representantes de la iniciativa privada? ¿No nos habían inculcado en nuestras escuelas que la propiedad privada es uno de los “males del capitalismo”, fuente de explotación para el proletariado? ¿Ha creado el sistema cubano una nueva especie, el propietario-proletario? Otra duda también me corroe: ¿Qué sindicato tiene entre sus afiliados al dueño de un restaurante, de una cafetería o al vendedor ambulante de una carretilla de viandas y frutas?¿Acaso van a marchar a favor de las altas tasas de impuestos y apoyando la ausencia de mercados mayoristas para la adquisición de las materias primas que necesitan?¿Son los nuevos cornudos y apaleados?
No logro imaginar, por ejemplo, a los adinerados dueños de ciertas importantes “paladares” habaneras –y ruego a los lectores me permitan la omisión de nombres, no pretendo señalar a los empresarios criollos más exitosos– caminando bajo el sol hacia la Plaza Cívica coreando consignas a favor del proletariado o cantando ese himno que dice “cambiemos el mundo de fase hundiendo al imperio burgués”. Es demasiado irreal, demasiado perverso.
No obstante, es la Cuba castrista, así que, parodiando al poeta, no os asombréis de nada. He sabido que muchos trabajadores por cuenta propia, de los que se dedican al comercio de productos artesanales en las tarimas que ocupan espacios arrendados al Estado, como por ejemplo la otrora elegante tienda por departamentos Fin de Siglo, han sido conminados a “sindicalizarse” –y así lo ha reflejado la prensa oficial–, con pago de cuota sindical incluido, y también han sido convocados por estos días a firmar el compromiso de asistir a la marcha. Hasta donde supe, hasta se les había señalado una cuota de participación. Este dato no he podido confirmarlo, pero sabemos que es también la práctica habitual hacia los empleados estatales.
Paradójicamente, los empleados de un restaurante o de cualquier otro negocio particular no tienen la posibilidad de organizar un sindicato propio capaz de enfrentarse al patrón para defender sus intereses, aunque muchos trabajan más horas que las estipuladas por las leyes laborales del país, pueden ser despedidos por sus patrones sin derecho a compensación alguna y carecen de casi todos los derechos laborales, lo que demuestra que el “sindicalismo cuentapropista” es otra fórmula falaz del sistema para mantener la sujeción de los individuos, más allá de la relativa independencia económica del Estado.
Es obvio que, al convocar a los “independientes” a esta marcha, el gobierno tiene la pretensión de seguir controlando a la dotación de esclavos, aun cuando se trate del sector de los manumisos; es decir, de aquellos que están en la primera fase de comprar su libertad a través de su actividad económica independiente del Amo. Los mecanismos de control oficial consideran importante que esos individuos que se tornan autónomos no se independicen ni se asocien libremente y, a la vez, el gobierno necesita ofrecer al mundo la imagen de que los comerciantes y productores particulares están alineados con la revolución, legitimando la “renovación”.
Lo peor es que haya un sector representativo de cuentapropistas que se preste para la nueva farsa. Así, pues, los trabajadores por cuenta propia marcharán este 1ro de mayo bajo las banderas del socialismo, quizás en breve hasta se funde un “sindicato de cuentapropistas revolucionarios”. Esta no será, ni remotamente, una marcha por cuenta propia.
abril 26, 2012 at 17:10 · Clasificados en Sin Evasión

Némesis, diosa de la Justicia. Imagen tomada de un sitio de Internet
En las últimas semanas he percibido que está aflorando en diferentes foros de opinión el tema de la reconciliación y el perdón entre cubanos. Tanto conferencistas de diversos espacios, como medios digitales alternativos –blogueros independientes incluidos– parecen ofrecer particular atención al asunto, lo que apunta a la vez al sentimiento general de que estamos proyectándonos ya hacia los conflictos que tendremos que superar en un futuro mediato, y a un consenso sobre el espíritu de concordia que deberá primar a los efectos de la soñada transición pacífica entre las diversas tendencias e intereses de los cubanos de todas las orillas.
Sin ánimo de cerrar el tema ni pretensiones de ofrecer la solución mágica y perfecta, me gustaría exponer algunos puntos de vista personales sobre este tema. Para empezar, es necesario establecer definiciones claras. Según el diccionario Aristos, reconciliar es acordar los ánimos desunidos. Coincidentemente, en el habla común reconciliarse es hacer las paces. Nótese que en todo caso la acepción implica un desacuerdo previo a la acción de reconciliarse.
Ahora bien, en el marco de la realidad cubana actual, heredera de una larga dictadura, todo indica que una reconciliación debería dirimirse fundamentalmente entre el gobierno y sus represores (los ofensores) con el resto de los cubanos (los ofendidos). Digo esto porque, hasta donde sé, hace muchos años que los cubanos de aquí y de todos los “allá” han estado mostrando su capacidad de relacionarse, pese a las diferencias. Baste recordar, para no extenderme mucho, el simple detalle de que los otrora “gusanos-apátridas-traidores” se convirtieron en salvadores de sus familias “revolucionarias” con el envío de remesas y otras ayudas. Eso, sin contar que han multiplicado sus visitas a la Isla natal, aportando el beneficio extra que, inevitablemente, ello implica para el gobierno. Las rupturas familiares han sido restañadas en muchos casos y las ofensas de una y otra parte han quedado superadas a favor de armonía. Por otra parte, en las últimas dos décadas un elevado número de familias cubanas han enfrentado la fractura de la emigración sin que se produzcan rupturas por esa causa.
Sin embargo, tengo la certeza que muchos coincidirán conmigo en que, a estas alturas, lejos de mostrar algún ánimo de concordia con sus “gobernados”, la dictadura persiste en su tozudo atrincheramiento, en la negación del reconocimiento pleno de todos los derechos humanos para los cubanos y en la aplicación de la represión para tratar de sofocar cualquier manifestación de resistencia cívica. En lo que a mí respecta, no creo plausible una “reconciliación” en esos términos. Y, por otra parte, tampoco deseo reconciliarme con los verdugos.
Pero quizás el punto más neurálgico es el del “perdón”. Debo admitir que no comparto el concepto cristiano de perdón. Es más, ni siquiera soy cristiana, así que no pretendo ninguna supuesta superioridad moral ni espero premios divinos. No profeso fe religiosa alguna y no comparto la parábola de “ofrecer la otra mejilla”. Sinceramente, no ofrecería ni la primera.
Por estos días he estado escuchando frases llamando a perdonar porque “es preciso detener el odio, la espiral de violencia, los rencores… ”, etc., etc., y no puedo dejar de pensar en los miles y miles de familias cubanas lanzadas al odio y al rencor desde el poder, en un pueblo arrasado, despojado de sus riquezas y de sus derechos, en las disímiles humillaciones, en las mentiras, en los muertos en guerras en el extranjero, en los desaparecidos en el Estrecho de La Florida, en los fusilados, en los que han sufrido cárcel, en las UMAP, en las brigadas de respuesta rápida, en los mítines de repudio, en las víctimas del remolcador 13 de marzo, en el adoctrinamiento ideológico a los niños y adolescentes de varias generaciones de cubanos. Me pregunto por qué habríamos de renunciar a la justicia a favor de un perdón fraudulento que no nos permitiría sanar las heridas.
No estoy pidiendo venganzas ni juicios sumarios; nadie debe tomar la justicia por sus manos. No quiero más paredones de fusilamientos, ni deseo linchamientos. Prefiero pensar en una Cuba donde todos, hasta los más canallas, tengan un juicio justo con todas las garantías como no las ofreció jamás este gobierno a los cubanos. Aspiro a que el nuestro sea un país de ciudadanos y no de salvajes y vándalos porque no podría disfrutar de una república erigida sobre el despojo de derechos de otros cubanos, por muy viles que ellos sean. Tampoco animo odio ni rencores y soy contraria a toda manifestación de violencia, pero sostengo que el crimen debe ser castigado, y por esa causa me opongo resueltamente al perdón que exige “borrón y cuenta nueva”. Seamos generosos, pero justos, porque a fin de cuentas perdonar es olvidar, y demasiados cardos ha cosechado ya este pueblo desmemoriado por su lamentable tendencia al olvido.
abril 23, 2012 at 17:04 · Clasificados en Sin Evasión

Hillary y Cristina. Fotografías tomadas de Wikipedia
El Granma del sábado 21 de abril de 2012 publicó en su página 3 un airado artículo titulado “Prensa de oligarquía financiera yanqui falta el respeto a la Presidenta argentina”, en el que se reproducen juicios emitidos desde los rotativos The Wall Street Journal y The Washington Post criticando la decisión de la señora Cristina Fernández de Kirchner por su decisión de nacionalizar el 51% de las acciones de la petrolera Repsol en la empresa YPF.
The Wall Street Journal sostiene que “deberían sacar a Argentina del G-20 hasta que Fernández se digne a comportarse como un jefe de Estado de verdad y no como un matón” y considera que ‘“Al robar Repsol, la señora de Kirchner pretende aprovecharse de los sentimientos nacionalistas” y hacerse con los suministros de petróleo y los medios para alimentar la maquinaria del clientelismo político”’. Por su parte, según Granma, The Washington Post “faltó al respeto a Fernández llamándola populista, y la acusó de ‘apartarse del progreso económico’ de sus vecinos”. (Citas tomadas directamente del periódico Granma)
Pese a lo limitado de una información descontextualizada, ya que como es usual el más importante periódico de la oligarquía verdeolivo nos priva a los cubanos de la Isla de la posibilidad de leer por nuestros propios ojos los diarios de la “oligarquía financiera yanqui”, tengo la impresión de que aquéllos no andan tan errados en sus consideraciones sobre la Presidenta argentina. Sobre todo en lo de “populista”, que como hiciera más de 20 años atrás el entonces presidente de facto, Leopoldo Galtieri, con trágico desenlace para la nación del Cono Sur, ahora la estirada e impoluta Cristina anda agitando los sentimientos nacionalistas en torno al tema de las Islas Malvinas (o Falklands, depende como se mire) y de paso tratando de exportar el conflicto con Gran Bretaña a toda América Latina.
En fin, que lo más probable es que yo ni siquiera hubiese reparado en la llamada “falta de respeto yanqui” resaltada en la prensa de acá si no fuera porque justamente el día anterior, viernes 20 de abril de 2012, el mismo Granma había publicado en su página 9 un artículo nada respetuoso sobre la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, bajo el título “¿En el sitio equivocado? La Clinton de pachanga en Cartagena”, del periodista Pedro de la Hoz, donde se pone en tela de juicio el hecho de que la señora Clinton a los 63 años se hubiese permitido la licencia de tomarse una cerveza Águila y tirar sus pasillitos salseros (“rumbosos”, dice el articulista oficial) ni más ni menos que en una discoteca llamada Havana, a propósito de su presencia en Colombia por la Cumbre de las Américas.
Yo no sé a ustedes, pero más allá de simpatías políticas o consideraciones radicales, la imagen de Hillary disfrutando en una discoteca me ha resultado simpática. Lejos de ridiculizarla –como era la obvia intención del alabardero del régimen– se consigue exactamente el efecto contrario: una mujer que a sus hermosos 63 años olvida lo encumbrado de su cargo público y se toma la libertad de disfrutar de una cerveza y contagiarse un poco de los ritmos caribeños no puede menos que despertar mi solidaridad. Me proyecta una imagen de alegría y hasta de reconocimiento a una cultura diferente a la suya. A mí, que este año espero cumplir mis primeros 53 años de vida, también me encanta de vez en vez tomarme una buena cerveza fría y sacudir el esqueleto al ritmo de la salsa, ¡qué caray! Eso no me hace menos respetable, sino más humana. Y que digan lo que quieran los parametradores, los amargados, los censores y detractores de siempre.
Eso sí, no consigo imaginar a una persona tan encartonada y tiesa como la Kirchner echando un pie, no ya al ritmo de un alegre merengue o un sabroso vallenato, sino siquiera dibujando sobre un elegante salón los compases de una milonga rioplatense. Y no la juzgo, que no todo el mundo está obligado a bailar, pero todo esto me recuerda que tampoco tenemos referencias de que los Castro jamás hayan vacilado al ritmo de un chachachá o un mambo. Al final, esto de criticar a la estadounidense solo parece tratarse de preferencias musicales, porque tanto la argentina como los dos hermanos antillanos han aplaudido complacidos en las ocasiones en que el burro de Barinas la ha pegado con rebuznar canciones llaneras ante los micrófonos.
Postdata: A los venezolanos que me leen, no tengo absolutamente nada que objetar contra las llaneras, sino contra el intérprete.
abril 13, 2012 at 17:51 · Clasificados en Sin Evasión
Por estos días está circulando en la web una carta abierta que escribiera el cineasta Ismael de Diego, dirigida a Camila Vallejo, la estudiante comunista chilena que visitó recientemente Cuba invitada por la Unión de Jóvenes Comunistas. Por supuesto, los cubanos desconocemos la fuente de ingresos de esa organización, que se permite costear invitaciones a extranjeros, pero ahora este comentario no va de eso… En el fondo sabemos que el costo va sobre nuestras espaldas.
Yo suscribiría cada punto de la carta de Ismael, e igualmente firmaría con todo convencimiento la que reproduzco hoy en este espacio y que quiero compartir con ustedes. El documento de referencia es también una carta abierta, pero dirigida al General Raúl Castro, dizque presidente de Cuba (la minúscula es intencional), por parte de un médico cubano residente en Canadá, lector habitual de este blog, que me la hizo llegar vía e-mail. Como ya antes él la había publicado en Facebook, asumo que no tomará a mal que yo la publique aquí. Pienso en todo caso que es bueno divulgar todos los atropellos y humillaciones a que estamos sometidos los cubanos de adentro y afuera de Cuba, para horadar y destruir la falsa imagen de justicia, democracia y generosidad del gobierno cubano.
Al doctor Rafael Angel González Pupo no le permiten entrar a la Isla, al empresario Carlos Saladrigas sí. Rafael solo quiere visitar a sus padres ancianos, no pretende invertir dinero? Y conste, que apoyo con todas mis fuerzas la entrada de todos los cubanos a Cuba… Y también la salida. También por estos días ha estado en Cuba el espía René González, en régimen de libertad controlada, mientras miles de cubanos emigrados se han visto imposibilitados de visitar a sus familiares en Cuba a lo largo de los años? El terrible Imperio le permitió salir de Estados Unidos por razones humanitarias.
Hace un tiempo publiqué otra carta similar a la de Rafael, la de un médico llamado Osmel. No me cansaré de denunciar estos hechos y considero una obligación ciudadana multiplicar nuestros reclamos contra los abusos del gobierno, aunque está claro que apelar a razones humanitarias a un régimen como el cubano es esperar demasiado.
Pido, pues, disculpas a Rafael por haberme tomado la libertad de exponer su caso, pero es mi manera de hacerme solidaria con él. He respetado la estructura, gramática y ortografía del original que me envió. Sobre todo les agradezco a él y a Ismael de Diego por hacer valer sus voces y hacerlo de manera pública y fundamentada: me llenan de esperanzas por la Cuba que sueño. Ojalá todos los cubanos de acá y de la diáspora se decidieran a hacer lo mismo. Cada vez es más criminal callar: no seamos parte de la conjura.
He aquí la carta de Rafael:
Toronto, Marzo 21 de 2012
Sr. Raúl Castro Ruz.
Presidente del Consejo de Estado y de Ministros.
De Dr. Rafael Ángel González Pupo. Ciudadano cubano residente en el exterior.
Asunto. Situación de entrada al país por Razones Humanitarias.
Distinguido presidente:
Le escribe el Dr. Rafael A. González Pupo graduado con honores y como alumno de excepcional rendimiento académico en 1994, especialista en cirugía general y en cirugía cardiovascular. Ejercí como tal en el Hospital Hermanos Ameijeiras desde 1999 hasta 2007. En ese año vine a Canadá a un entrenamiento de cirugía cardiaca, completamente costeado por la Universidad de Toronto y en el 2009, al concluir el curso decidí no retornar a Cuba. Mi motivo? Emigración económica, como la de tantos cientos de miles de cubanos que hoy suman 1.5 millones viviendo en el exilio. Exilio que una vez era el peor castigo para los cubanos que emigraban o los desterraban por razones políticas y hoy se ha convertido en el mayor anhelo de nuestros mejores ciudadanos….asfixiados y desilusionados.
En Cuba tenía un salario equivalente a 20 CUC y con ese dinero me era imposible mantener nuestra familia y a mis padres de 90 años cuyo único ingreso era una sola chequera de 100 pesos al mes y esta situación se me hizo insostenible.
De acuerdo a las obsoletas, rígidas, inhumanas y anticonstitucionales leyes migratorias vigentes, me han denegado la habilitación del pasaporte para entrar a Cuba, mi país, el país de todos los cubanos y no la isla privada de la casta en el poder.
Ante tal negativa, el excelentísimo Sr Raúl Delgado Concepción, cónsul de la Republica de Cuba en Toronto me explico que mi familia podía iniciar los trámites para un permiso de entrada por razones humanitarias el cual se gestiona en casos de enfermedad grave o fallecimiento de un familiar cercano.
Mi madre falleció hace un año y mi padre anciano de 94 años de edad se encuentra muy enfermo. Tiene neoplasia de próstata, cardiopatía Isquémica, aneurisma de seno de Valsalva, glaucoma bilateral con pérdida de visión de un ojo y por supuesto un cuadro ansioso depresivo severo porque desea verme a mí, su hijo, antes de morirse. Siguiendo vuestras regulaciones migratorias mi familia inicio estas gestiones en Junio de 2011.
Durante nueve meses visitaron esas instancias en Holguín, donde se entregaron los documentos y en Inmigración Nacional y les informaron que se había elevado a otros niveles para su valoración, e inclusive que tuviéramos mucha paciencia porque esos trámites se demoraban hasta un año. Lógicamente, les hemos contestado que en este tiempo el enfermo puede fallecer y la respuesta ha sido que ante esta situación tenemos que llevar el Certificado de Defunción. Nos preguntamos si estos trámites llevan implícito una demora tan larga a propósito de prolongar el sufrimiento ajeno a Uds. Qué objetivo tiene hacer estas gestiones que son creados por el mismo organismo para crear falsas expectativas si al final no se resuelve nada? Que tienen de humanitarios?
En el día de hoy, Marzo 21 de 2012, mi familia visito Inmigración Nacional y les informaron que está DENEGADA MI ENTRADA AL PAÍS, con fecha 14 de Marzo. Al preguntar cuales son las razones les explicaron que es por mi condición de médico “desertor” y que solo llevo tres años como emigrado. Me pregunto dónde está la humanidad de Uds. Y cuál es la alevosía contra los médicos emigrados si son Uds. los que nos han forzado a tomar esta decisión.
Seguimos sin entender tan desagradable situación. En más de una ocasión Ud. particularmente, al referirse a este álgido tema migratorio ha señalado que las regulaciones actuales cumplieron su objetivo en décadas anteriores y que fueron establecidas por razones muy diferentes a las actuales y que se está analizando la posibilidad de hacer algunos cambios al respecto. Cuando ocurrirán esos prometidos cambios?
Quiero significar algunos de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, promulgada el 10 de diciembre de 1948 por las Naciones Unidas, todos violados por Uds. en este caso particular y masivamente contra el pueblo de Cuba. Hay muchos más.
-Articulo 9: Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
-Articulo 12: Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.
-Artículo 13: Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
-Articulo 16.3: La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
-Articulo 18: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
-Articulo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
-Artículo 22: Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.
-Articulo 23.3: Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
Soy un desertor? Ese calificativo lo encuentro muy inapropiado. Sabiendo que Cuba es signataria de esta declaración universal decidí establecer mi residencia en el extranjero. Si Cuba firmo estos acuerdos, por que entonces me califican tan despectivamente. Por que tenemos que sufrir el maltrato y violaciones que estamos padeciendo?
A caso en mi Cuba las resoluciones que dicta un Ministro están por encima de la constitución y de los DERECHOS que organizan la vida en el mundo civilizado? Derechos que Cuba reconoce. Yo no he traicionado a nadie. Yo no soy un gusano. Pensar diferente no es un delito, es un derecho. Si soy ciudadano cubano por que necesito un permiso de entrada? Por que no pude ir al funeral de mi madre? Como es posible que me nieguen el permiso de entrada por razones humanitarias para visitar a mi padre anciano y enfermo y llorar sobre la tumba de mi madre fallecida hace un año?
No entiendo cómo es posible que el gobierno mas “horrendo y despiadado de mundo” –según Uds. EE.UU- haya autorizado al héroe y espía convicto bajo libertad condicional René González, para que visite a su hermano enfermo en Cuba y Uds. “paradigma de los derechos humanos” no me permitan ver a mi padre.
Yo no he cometido ningún acto de agresión contra Cuba. Solamente quise proveer a nuestra familia y a mis padres de los recursos elementales que no podía adquirir con un salario simbólico. El salario simbólico de casi 12 millones de cubanos a 54 años de post revolución.
Pienso que las cuestiones políticas no deben ser mezcladas con las cuestiones puramente humanitarias. Pienso que Uds. han establecido un régimen tan férreo e inhumano que se han olvidado de las verdaderas razones HUMANAS por las cuales hicieron la Revolución. En aras de mantenerse en el poder a toda costa, se han traicionado a Uds. mismos y lo peor, han traicionado a nuestro pueblo. Uds. son como Saturno que devoran a sus propios hijos, y vuestro destino será el mismo de todos los regímenes totalitarios, la desaparición. Mírense en el espejo de Libia, Siria, Egipto. Que esperan para cambiar? No se dan cuenta que el pueblo sufre, carece, agoniza? Uds. han creado un monstruo que nos devora, nos asfixia pero lo peor es que perdieron el control de su propio Frankestein.
Nuestro alegato es el mismo. Es la historia la que nos absolverá …….de Uds.
Con la mayor decepción del mundo y orando a nuestro señor Jesucristo por una Cuba mejor, en vuestra ausencia:
Dr. Rafael Ángel González Pupo
abril 2, 2012 at 16:44 · Clasificados en Sin Evasión

Carlos Saladrigas durante su conferencia del pasado 30 de marzo
La tarde del pasado viernes 30 de marzo tuve la ocasión de asistir a la conferencia que impartiera el empresario y político cubano-americano, Carlos Saladrigas, en la Cátedra Félix Varela del antiguo Seminario San Carlos y San Ambrosio, en La Habana Vieja, bajo el auspicio de la revista Espacio Laical. Más allá de la posibilidad que ofrecieron las redes informales haciendo circular el anuncio de este encuentro, es preciso reconocer la amplia variedad de asistentes que colmaron la sala y la galería aledaña, lo que obligó a mantener las puertas abiertas a fin de que todos pudiesen participar de la conferencia y posterior debate.
El ambiente fue tranquilo y respetuoso, lo que demuestra que las diferencias no solo pueden convivir con la civilidad, sino que –además– son consustanciales a ésta. Representantes de sectores oficialistas –como académicos, profesores universitarios, politólogos, etc.–, así como numerosos representantes de la sociedad civil independiente genéricamente etiquetados como disidentes u opositores, compartimos espacio y micrófono sin atacarnos o agredirnos, sin descalificarnos ni ofendernos mutuamente, evidenciando que un contexto de debate respetuoso solo es posible en espacios no controlados por el gobierno. En tal sentido, hay que agradecer a Espacio Laical la inclusión de actores habitualmente excluidos de todos los foros públicos dentro de la Isla y que, lamentablemente, salvo excepciones, no suelen ser tampoco invitados habituales a los eventos auspiciados por las instituciones religiosas.
Con nuestras diferencias, fue una experiencia sin precedentes para mí asistir a un foro plural de diálogo y no de confrontación. Así, hablaron tanto los defensores de un “socialismo participativo y democrático” como reconocidos opositores, entre ellos el economista Oscar Espinosa Chepe y el periodista Reinaldo Escobar. No faltaron los defensores del gobierno, como el profesor Alzugaray, quien postuló la “legitimidad” del gobierno cubano, aunque sin ofrecer los fundamentos de lo que puede considerarse legítimo; o los reclamos de Pedro Campos, quien asegura que el trabajo asalariado constituye “la esclavitud actual”. También intervinieron otros socialistas, como el poeta Félix Guerra, pidiendo “una oportunidad” para el socialismo, como si más de medio siglo de experimento destructivo de la nación no hubiesen sido suficientes y estuviésemos dispuestos a apostar otros cincuenta años a favor de la obsolescencia y la ruina; y Félix Sautié, reclamando el fin de la crítica, como si todos estos años de prohibición a las opiniones críticas no hubiesen sido una demostración vívida de lo enferma que puede resultar una sociedad sin críticos o como si alguien estuviese suficientemente calificado para establecer qué, quiénes, dónde y cuándo está permitido el cuestionamiento.
Hubo de todo, desde condenas a la política del gobierno estadounidense hasta añoranzas de lo que fue el proyecto revolucionario, y hubo también referencias a los familiares emigrados. El toque sensiblero no puede faltar jamás en un encuentro entre cubanos, sobre todo cuando –como corresponde a los eternos bandazos de nuestra alegre volubilidad– tener familiares en la diáspora ha dejado de ser pecaminoso o bochornoso (algo que nunca debió ocurrir) para convertirse en una especie de fuente de legitimación (que tampoco ha de serlo).
Quizás por eso resultó tan refrescante escuchar otras propuestas, como la que hiciera el amigo y colega Reinaldo Escobar al reclamar la despenalización de la discrepancia; o la intervención del joven que puso sobre el tapete, entre otras cuestiones, la imperiosa necesidad de tener acceso a Internet para todos los cubanos y las prohibiciones del gobierno a fin de entorpecer la libre circulación de información e ideas en la Isla. Otros jóvenes que no conozco y que, al calor del debate no dijeron sus nombres, se refirieron también a la falta de autonomía de los cuenta propia que se han acogido a las “reformas” raulistas, así como al absurdo que supone poner un límite a las posibilidades de prosperidad de quienes se esfuerzan por generar sus propios ingresos. Sin dudas, las opiniones inteligentes y audaces pusieron el toque más positivo del encuentro.
Saladrigas, por su parte, tuvo una postura conciliadora, racional y respetuosa, lo que hay que agradecer sin dudas. No obstante, quedó claro que no es posible en un tiempo tan breve y en un espacio reducido debatir en su totalidad todo el controvertido tema de Cuba y su diáspora, menos aún el espectro de acuciantes problemas que hoy aquejan a los cubanos. Es de desear que estas oportunidades de discutir amplia y abiertamente en un marco de civismo y buena voluntad se multipliquen en este y en otros espacios, y que a corto plazo toda la sociedad tenga la posibilidad de opinar, aprobar o discrepar, más allá de postulados ideológicos o intereses políticos. Y ojalá que pronto podamos superar también los estrechos límites de las cátedras religiosas para acceder a ese altar mayor de toda sociedad libre: el ciudadano.
Algunos de los participantes en el debate:

Félix Guerra pide otra oportunidad para el socialismo

Félix Sautié por desterrar la crítica y el rencor

Pedro Campos: el asalariado es el esclavo moderno

Reinaldo Escobar: hay que despenalizar la discrepancia

Walfrido: la necesidad de acceder a Internet

Otra opinión joven: eliminar los límites de la prosperidad personal en el sector privado
marzo 26, 2012 at 17:38 · Clasificados en Sin Evasión

Fotografía tomada del blog Baracutey Cubano
Ahora que ciertos altos funcionarios de la iglesia católica cubana parecen haber encontrado el equilibrio perfecto entre la práctica de la fe y la comunión con la dictadura, y que su vocero de prensa ha demostrado tanto talento para imitar el discurso oficial de los guerrilleros jubilados, quizás es el momento de “renovar” el lenguaje del clero y ajustarlo al apogeo del momento y de tan peculiares alianzas.
Por ejemplo, la revista Palabra Nueva podría ser más combativa y convocar a los fieles a la batalla para recibir al Papa Benedicto XVI. También debería llamar a los católicos militantes más convencidos a que estén en la primera trinchera de combate para defender las conquistas del cardenal Jaime Ortega, y a que salgan al paso, con toda intransigencia revolucionaria, a los disidentes, mercenarios al servicio de Lucifer que pretenden desunir y confundir a los creyentes verdaderos de la iglesia cubana haciendo injustos reclamos sociales que comprometen la inmaculada imagen de este bondadoso gobierno. Un católico consecuente deberá callar ante los atropellos a su prójimo y mirar piadosamente hacia otro lado cuando los agentes del gobierno repriman a otros cubanos. Ante las provocaciones de los fariseos mercenarios hay que mantenerse en pie de lucha en todas las iglesias, sobre todo si esto ocurre en vísperas de la visita del Papa.
La prédica bien podría precisar que las iglesias son para los católicos revolucionarios y se deben organizar misas de repudio contra quienes pretendan desviar la verdadera esencia de la institución: defender hasta la última gota de sangre la unidad Ortega-Castro, única y auténtica intérprete de la voluntad divina. Ningún católico de a pie tendrá el derecho de cuestionarse a los administradores del culto, la política no es asunto de la Iglesia… sino del Cardenal, que –y esto quede bien claro– no son lo mismo, aunque es igual.
Puede que bajo estos principios de barricada la Iglesia no resulte muy convincente a los efectos de su misión espiritual, quizás hasta pierda adeptos nuevamente, como cuando el Manifiesto Comunista se impuso sobre la Biblia. Hay que recordar que en años más recientes los creyentes revolucionarios se incorporaron con entusiasmo a las filas de un partido que hasta poco antes los perseguía y los hostigaba; y en un amable gesto de amor a sus semejantes muchos militantes comunistas comenzaron a colgar crucifijos de sus cuellos, bautizaron a sus hijos y regresaron a las misas, lo que demuestra que las actuales alianzas tienen raíces de larga data. En lo persdonal, dudo de la integridad moral de los que alguna vez renegaron de la que hoy dicen es su fe. Pero insisto en el tema de renovar el lenguaje oficial de la Iglesia. Pienso que al menos de esta manera el discurso religioso sería más coherente. Veremos más adelante si sería conveniente también cambiar el color de las sotanas. Después de todo el verdeolivo es un bonito color, y combinaría armoniosamente con el de los ojos de nuestro bien amado Cardenal.
Nota final: En el momento en que estoy subiendo este post, lunes 26 de marzo, 11:25 am. hay operativos alrededor de las casas de numerosos opositores, disidentes y activistas de la sociedad civil cubana. Tal es el caso de Orlando Luis Pardo. Muchos teléfonos móviles o fijos han sido interrumpidos. La jauría anda en aquelarre.
marzo 23, 2012 at 17:44 · Clasificados en Sin Evasión

Fotografía tomada de Internet
Cuando, durante la Primera Conferencia del PCC realizada el pasado mes de enero, el General declaró que la prensa revolucionaria debía ser transparente, hubo quienes se lo creyeron. Incluso algunos profesionales de la prensa oficial (que ciertamente es una especialidad muy particular) bajaron apenados sus cabecitas y se les humedecieron los ojos cuando el Segundo Anciano del orden dinástico, con un dedito admonitorio levantado para demostrar su disgusto, les dedicó en aquella ocasión una pequeña pero severa reprimenda. Había que desterrar de la prensa revolucionaria los secretismos. Obviamente, los asalariados de la desinformación no lograban ofrecer en los periódicos el giro necesario para que en verdad pareciera que el General estaba renovando las cosas.
A partir de entonces los gacetilleros comenzaron a desarrollar un estilo cripto-crítico, que consiste en criticar algunos detalles penosos de la realidad cubana, pero de una manera tan críptica que las culpas y responsabilidades de los males recaen sobre burócratas y funcionarios corruptos y cuasi anónimos, jamás sobre el sistema, la “revolución” ni, ¡muchísimo menos!, contra las figuras de los ancianos llamados históricos. Por las dudas, y para no crear una opinión caótica que beneficiara la labor de zapa de los enemigos, este estilo dosifica cuidadosamente dichas críticas con las loas a extraordinarios avances sociales y económicos, como pueden ser la fabricación artesanal de bloques para la construcción en el municipio de la Sierpe o la producción de boniatos en Sagua de Tánamo. Eso es lo verdaderamente trascendental y es a lo que el General y sus corifeos de la tinta llaman periodismo transparente.
Pero otras voces han decidido hacer periodismo e informar de manera transparente, así que a la prensa oficial se le está haciendo un poco difícil mantener el tono. El periodismo ciudadano está allí donde no están los reporteros del Granma y de los demás medios de difusión del gobierno. Por eso hemos estado al tanto de sucesos que no se publican oficialmente en la Isla, pero que están ocurriendo, como por ejemplo, la huelga de hambre del médico Jeovanis Jiménez en Gyuanajay en demanda de ser reintegrado a su puesto de trabajo y que ya se prolonga por 18 días; o el incidente recién ocurrido en Vento y 100, en esta capital, del que se dice que un automóvil de la embajada venezolana fue agredido e impactado (por balas, dicen algunos; por piedras, dicen otros), pero lo cierto es que ocurrió el hecho y que circulan numerosos rumores contradictorios acerca del mismo sin que la prensa oficial se moleste en ofrecer su propia versión.
Como si tanta turbidez no fuera suficiente, la maniobra oficial ha sido “informar” a los núcleos del PCC de los centros de trabajo que dos antisociales agredieron a pedradas un automóvil de la embajada “de la hermana República Bolivariana de Venezuela”, lo que crea mayor confusión ya que los más ingenuos se preguntan qué razones tendría alguien para perjudicar a los representantes de los benefactores de turno. Por otra parte, este procedimiento implica que los militantes del partido único, apenas una fracción minoritaria de la población cubana, no solo tienen derecho a un tipo de información que no llega al resto de los cubanos, sino además la responsabilidad de “salirle al paso a las tergiversaciones del enemigo que pretende confundir al pueblo”. Algunos militantes, sin embargo, opinan que sería mucho más fácil que la propia prensa oficial aclarara tantas dudas y eliminara estos riesgos.
Pero yo soy una periodista ciudadana de buena fe. Quizás por estos días salga en la prensa una explicación acerca de los carteles subversivos que aparecieron ayer, 22 de marzo, en la calle 33 del municipio Playa, en esta capital. Y también espero saber qué otra cosa habría allí, además de carteles, que justificara la exorbitante cantidad de la policía y de otros miembros del MININT que pululaban por un amplio perímetro de la zona. Por el momento, lo único que se transparenta en la prensa del General es la total falta de transparencia.
marzo 16, 2012 at 18:08 · Clasificados en Sin Evasión

Ilustración tomada del blog Lunes de post-revolución, de Orlando Luis Pardo
Una nota de prensa, firmada por Orlando Márquez Hidalgo, ha sido publicada en Granma bajo el titulo “Califica Arzobispado de La Habana ilegitima la ocupación de templo” (jueves 15 de marzo de 2012, página 2. http://www.granma.cubaweb.cu). Se trata, ni más ni menos, de una auténtica filípica del director de la conocida revista de la Arquidiócesis de La Habana, Palabra Nueva, contra trece disidentes que, según declara la propia nota, permanecen en la iglesia de La Caridad, de la capital, a propósito de la ya cercana visita del Papa Benedicto XVI a Cuba.
Dada la importancia que tienen, tanto los hechos que enuncia el señor Márquez Hidalgo como la propia aparición de la nota en el periódico que, como todos sabemos, es órgano oficial del Partido Comunista de Cuba y, por tanto, un espacio político, hubiese sido valioso y oportuno para todos los lectores conocer otros aspectos relevantes de la noticia. Por ejemplo, en el texto hay referencias acerca de que los demandantes portan “un mensaje” para el Santo Padre, así como “una serie de demandas sociales”, sin que se declare el contenido del mensaje y en qué consisten dichas demandas. Noticiar sin informar es el estilo periodístico que parece compartir la iglesia católica, a través de su vocero, con la prensa oficial. Márquez, por supuesto, asumió que el Granma publicaría su regaño contra los malos católicos solo si no contenía precisamente la parte más interesante del suceso. Sin embargo, lo que no obvió la nota del Arzobispado fue una críptica línea dedicada a la posición conciliadora de las autoridades del gobierno, “quienes se comprometieron a no actuar en modo alguno”, algo que nos recuerda que la dictadura cubana anteriormente se ha permitido el derecho de violentar sin miramientos los espacios sagrados del culto, y jamás ha pedido perdón por ello ni ha sido públicamente regañada por las autoridades católicas.
Ante la ausencia de detalles, hubo que confiar también en la sagacidad de Orlando Márquez cuando asegura que estamos frente a “una estrategia preparada y coordinada por grupos en varias regiones del país. No es un hecho fortuito, sino bien pensado y al parecer con el propósito de crear situaciones criticas a medida que se acerca la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba”. (El subrayado es de esta escribidora irreverente). Solo faltaría, para un mayor parecido con el lenguaje del gobierno, asegurar que fueron dirigidos y financiados desde el exterior. Agradezco a Márquez al menos la gentileza de no sucumbir a semejante tentación. No obstante, ¿quién puede ignorar que los cubanos estamos en situaciones criticas desde hace décadas, no precisamente creadas por nuestra propia voluntad, e incluso sin tener disidentes inoportunos ocupando los templos?
Ahora bien, el templo de La Caridad permanece abierto al servicio religioso con la protesta de estos trece dentro. Sin dar a conocer el contenido de las demandas y con los controles que se han establecido a la entrada del mismo, no se debería afirmar que el recinto este siendo utilizado como “lugar de demostración política publica”. Más bien resulta una posible ratonera para los demandantes tan pronto las autoridades decidan arrancarse la máscara de bondad. También se me ocurre pensar que, acertada o no, tal vez esta sea la vía más efectiva que han encontrado algunos grupos de cubanos para hacerse escuchar, ya que no cuentan –como si tienen la iglesia católica y el gobierno– con medios de prensa para expresarse. El gesto, por sí solo, debería verlo el alto clero cubano como un llamado de auxilio y no como una profanación.
Confieso que quizás debido a mi condición de no religiosa me resulta difícil entender algunos presupuestos del discurso oficial católico. O acaso padezco de una suerte de alergia frente a todos los discursos oficiales. Por ejemplo, no entiendo como se puede servir a Cristo, defensor de su pueblo e indudablemente disidente de su tiempo, y a la vez proteger solo a los poderosos. ¿Es que no privilegia la Iglesia Católica cubana a los más sufridos? ¿No son precisamente los disidentes los más necesitados de protección en condiciones de dictadura? ¿Por qué los altos representantes del clero no han dedicado jamás una misa a la memoria de esa cubana tan digna y admirable, Laura Pollán, a Orlando Zapata o a Wilman Villar, y en cambio han hecho fervorosos votos por la salud de ese otro caudillo foráneo y belicoso, Hugo Chávez? ¿Acaso eso no es asumir posturas políticas?
Resulta demasiado hipócrita a estas alturas fingir que todo esta bien en Cuba, venga o no el Papa. Es también un embuste pueril negar que la iglesia sea una institución política y no solo religiosa, que no por gusto ha sobrevivido, poderosa, durante casi dos milenios. La nota del Arzobispado parece responder más a una exigencia oficial de las autoridades del gobierno cubano que a un sentimiento de verdadera fe cristiana. Y si acaso me equivoco y la fe ordena callar y mirar hacia otro lado; si en virtud de esa fe la visita de Benedicto XVI debe estar rodeada de una solemne coreografía y de un manto que oculte la realidad de nuestro país, no creo que esa sea la fe que necesita Cuba. Y que Dios me perdone.
Nota final: Marzo 16. En la noche de ayer, por pedido expreso del cardenal Jaime Ortega, fue desalojado el templo de La Caridad por fuerzas de la policía. Testimonios de algunos de los implicados afirman que fue utilizada la fuerza y los disidentes fueron encadenados, amenazados y arrastrados. Como se puede comprobar, esto desmiente la supuesta interlocución entre la iglesia y el gobierno acerca de que éste no tomaría acción alguna contra los ocupantes del templo. El cardenal no solo ha vuelto a tomar partido inequívocamente junto al poder, sino que, de paso, ha dejado muy mal parado al director de la revista católica Espacio Laical.
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