sin EVAsión

un blog con antifaz provisional, pero con voluntad permanente


desde La Habana

La egregia rabieta

Junio 24th, 2008

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Poco tiempo atrás declaré en este blog que el compañerito Fidel es un tema que no me interesa. Es cierto, pero sí me interesan mis amigos y compañeros de ruta. Y he aquí que Yoani ha recibido, sin solicitarlo, la gracia de consagración desde el más allá: el egregio la ha inmortalizado en su prólogo al libro Fidel, Bolivia y algo más…. Y no solo por incluir la referencia a ella en un párrafo donde apela a dos personalidades tan célebres –y tan contrapuestas- como José Martí y el Che, sino porque es quizás la primera vez que el orgulloso ex¬presidente cubano pone la mira de su temible fusil en un humilde cubano de a pie. Por si fuera poco incluirla en una publicación de las suyas, el Granpa  del 23 de junio último reproduce en dos y media páginas el mencionado prólogo, en lo que sugiere la intención de desarrollar una suerte de campaña mediática contra la conocida blogger cubana. Los “argumentos” son los de siempre: el imperialismo norteamericano, y también el europeo,  están realizando “una labor de zapa” contra Cuba. Esta vez no se trata de los “grupúsculos” y de los tradicionales “mercenarios” tantas veces presentados en la prensa y en la Mesa Redonda. Ahora estamos frente a una cubana más, sin filiación política alguna y sin la menor intención de molestar a sujetos de la tercera edad, presentada como la medusa amenazadora de la nación, servidora de la ex–metrópoli, ¡vaya pensamiento enfermizo!
 
Muchas cosas pueden enmascararse tras el desproporcionado ataque a la opinión alternativa en la persona de Yoani, pero lo más evidente de esta rabieta palaciega es la impotencia ante el hecho consumado: en Cuba existen criterios diferentes a los que publica la prensa oficial, hay ansias de libertad de expresión, voluntad de hacerla y esperanzas de un país mejor; y el mundo entero lo conoce. Yoani no es la palma sola. Tampoco necesitamos de su mesiánica intervención, ni de la de nadie, para pensar con nuestras propias cabezas. Si el altanero patriarca había preferido desconocer esto y la prensa extranjera le da cobertura, es su problema. No nos hacemos responsables de su intencionada ignorancia. Tampoco se ha publicado en la prensa oficial la rotunda réplica del periodista Reinaldo Escobar, esposo de Yoani, a las invectivas del todopoderoso. No comprende el reyezuelo, desde su infinita soberbia, que son muchos los que valoran más una opinión sincera que las aburridas Reflexiones de la obsolescencia. A este paso, ni la Historia podrá absolverlo.

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He estado leyendo, un tanto sorprendida, los comentarios que aparecen bajo mi post “Mi problema no es con China”, No pienso agregar o quitar nada más al respecto. Algunos lectores, que al parecer se sienten obligados a aleccionarnos sobre lo que debemos conocer de China o de Estados Unidos (que no era el tema, por cierto), o que simplemente padecen el mal de alturas (están tan elevados en su sapiencia que solo les vemos las plantas de los pies), deberían hacer su propio blog para seguir defendiendo a los que asumieron, no sé por qué, como “injustamente agredidos chinos”. Vivir dentro o fuera de Cuba no cambiaría para nada mi manera de pensar o mi visión acerca de este tópico. Para bien o para mal, aun dentro de Cuba, recibo información más allá del Granma. Por otra parte, tengo la satisfacción personal de haber sido coherente toda mi vida en cuanto a pensamientos, sentimientos y acciones, de manera que no he tenido que pasar por el mal trago de arrepentirme de ninguna de ellas; ni siquiera de mis errores. Pero tampoco se trata aquí de mí.
 
Quiero dejar claro que, aunque respeto los criterios de todos, no coincido con todos ellos. Es así que aprovecho para opinar, a mi vez, sobre algunas intervenciones que he leído y que, maquilladas bajo el “¡Eva, estamos contigo!”, tratan de transmitir lo que no comparto. Es por eso que me siento en el deber de afirmar que yo no apoyaría nunca una Cuba como Estado de la Unión ni me apetece la ciudadanía estadounidense, si bien –sepan los suspicaces- esto tampoco significa un rechazo a los estadounidenses. Tampoco creo que la residencia de más de dos millones de cubanos en ese país o nuestra cercanía geográfica a él pueda determinar nuestra pertenencia a la Unión. Si así fuera, habría que considerar la legitimidad de integrar cualquier territorio insular a la nación continental más cercana. O viceversa. Es decir, siguiendo los postulados que se plantean: ¿Cuál sería la cantidad de nativos insulares residentes en EEUU que legitimarían el supuesto derecho a convertirnos en otra de las tantas estrellitas? ¿Cuántas millas serían el límite lógico que se propone para considerarnos territorio “natural” de ese país?

Seamos razonables: que un significativo sector de cubanos residentes en EEUU se sientan felices, realizados y beneficiados en su condición de ciudadanos norteamericanos no implica que sea la aspiración suprema de la mayoría de los cubanos. Muchos queremos democracia y libertad, pero como cubanos, no como norteamericanos. Si alguien considera que somos por eso tontos, no estará dando precisamente una lección de democracia.

Es bueno recordar que durante el período republicano en este país, la influencia de EEUU y de su cultura fue muy grande. Sin embargo, nunca antes ni después fuimos tan cubanos. Nuestra identidad era tan fuerte desde el inicio que fuimos capaces de asimilar las influencias norteñas y cubanizarlas con nuestros propios ingredientes. Sobre todo las influencias musicales y de otras tendencias del arte pueden ser un indicador de lo que digo. El rock and roll o el jazz nunca sustituyeron al son o al bolero, el inglés nunca sustituyó al español, nuestra arquitectura -de manera general- no se desapegó de los ambientes nacionales y de las tradiciones, nuestras ciudades nunca dejaron de tener el color local de nuestra identidad. Al contrario, esas influencias fueron recreadas y utilizadas en ampliar el rico diapasón cultural cubano; lamentablemente empobrecido desde que la Isla fue convertida en un triste feudo cerrado y se pretende imponer –a partir de intereses políticos del gobierno- otras influencias, nada afines con nuestro modo de ser.
 
Con todo esto quiero ilustrar que, si bien la reanudación de los vínculos comerciales y culturales con la poderosa nación norteña sería muy beneficiosa, la pérdida de nuestra independencia es un precio, además de innecesario, demasiado alto; y somos muchos los que no estamos dispuestos a pagarlo. No voy a apelar a Martí, a los próceres decimonónicos ni a la tan llevada y traída “sangre derramada”. A mí la sangre me produce tanta náusea como los lavados de cerebro que utilizan los ideólogos de cualquier tendencia. También soy de los que piensan que morir por la patria es morir. La vocación de libertad, según mi criterio personal, ha de pasar por la decisión individual de ser libre, sin que tengamos que ampararnos en un asidero ideológico o servirnos en bandeja de plata al mejor postor.
Así pues, queridos lectores, ni siquiera voy a considerar el tema como una provocación; para mí está claro desde un enunciado sencillo: Cuba es una, única e indivisible; como cubanos son los de adentro y los de afuera de su estrecha geografía. Si algunos lectores se sienten particularmente satisfechos o felices como ciudadanos estadounidenses, si consideran tal condición el sumun de sus sueños y esperanzas, si allí descubrieron el cuerno de la abundancia y la realización de sus más caras expectativas, mis felicitaciones más sinceras. Disfrútenlo y entréguense a su país de adopción con toda la gratitud que consideren le deban profesar. Es más, ojalá también un día puedan, si así lo desean, entrar y salir libremente de esta, su Isla natal. Por cierto, ojalá también nosotros podamos hacerlo. Pero no pretendan imponer criterios personales, geopolíticos o demográficos a una cuestión tan sensible como la anexión (que ese es realmente el nombre) de Cuba a EEUU. Pueden apostar a que muchos más de dos millones de cubanos, estén a favor o en contra de Castro, nos negaremos a ello.

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En no pocos espacios se ha hablado de los famosos “buzos”, esos recicladores de desechos sólidos que se dedican a recoger de la basura los envases plásticos (“pepinos”), latas vacías y otros, cuya venta les producía –se dice- jugosos dividendos. Pues bien, ahora 355 ciudadanos, que fueron llevados a un Centro Provincial de Clasificación (¿?), fueron sancionados por las autoridades por dedicarse al buceo, que es una “fuente de delitos e ilegalidades, según establece el Código Penal”, además de convertirse en  “portadores de epidemias”.

Es así que de esos 355 ciudadanos, “220 fueron multados, 20 presentados a la comunidad donde residen, 45 remitidos a sus respectivas provincias de origen por vivir ilegalmente en la capital, 11 reincidentes sancionados a trabajo correccional sin internamiento, mientras otros 59 multirreincidentes son procesados penalmente”.

Claro, la información, ofrecida por Granma con fecha 10 de junio de 2008, no dice si sancionaron a los directores de las empresas recuperadoras de materias primas y a las “cientos de entidades” responsabilizadas con la entrega de esos desechos reciclables al Estado. Tampoco se menciona cuándo van a sancionar a los responsables de mantener las muchas cloacas rotas vertiendo albañales a la ciudad, principales y permanentes portadoras de epidemias. Tampoco se ha aclarado nunca cómo es posible que un cubano sea considerado “ilegal” en algún punto de la geografía nacional. Al parecer, una vez más, la cadena se rompe por el eslabón más débil: los “buzos” asumen individualmente los delitos que se iniciaron por representantes de entidades estatales, la ciudad  estará “más limpia”, y pelillos a la mar.

 

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Un reciente artículo (lunes 9 de junio de 2008, Granma), informa que el anunciado cable submarino de 1 500 kilómetros que unirá a Cuba con Venezuela a través de “dos pares de fibras ópticas”, deberá quedar finalmente colocado entre finales del 2009 y principios de 2010, “de manera tal que ya en el primer semestre de ese último año el sistema pudiera iniciar operaciones”. Afirma el texto de referencia que con este cable se pudiera multiplicar por 3 000 la capacidad de que dispone actualmente el país para sus enlaces con el extranjero.

Lo que no aclara el artículo es si esta “tecnología de punta” estará destinada también a democratizar las comunicaciones al interior de la Isla, en qué medida la población tendrá acceso a Internet con todas las facilidades que ello implica, cuánto se abaratará el costo de las tarjetas en los escasos cibercafés y cuántos más se abrirán al servicio público a partir del mágico y tan esperado cable.

Es decir, si el criminal bloqueo del gobierno estadounidense impide que exista una conexión de La Habana al cable Cancún-Miami que pasa a solo 32 kilómetros de nuestro amado Malecón, ¿este nuevo cable supondrá el final del bloqueo interno que nos imponen las autoridades, al menos en relación con las comunicaciones?

Porque, en tanto se mantenga el férreo y absoluto control sobre las comunicaciones y en tanto no se produzcan cambios al interior del país, podría tejerse toda una telaraña de fibra óptica que nos conecte con Venezuela, Nicaragua o cualquier otro país, sin que ello signifique una substancial mejora para los cubanos. Mientras no exista un cambio de mentalidad que vincule los términos “comunicaciones”  y “libertades individuales”, las nuevas tecnologías no servirán más que para reforzar viejas ideologías, y el flamante acceso solo permitiría la lectura del Granma Internacional, y de sitios afines. Esperemos que entre la fecha actual y la definitiva puesta en funcionamiento del enlace Cuba-Venezuela, la sociedad cubana esté en condiciones de ejercer libremente y sin restricciones sus derechos a conectarse con el mundo.

Mi problema no es con China

Mayo 27th, 2008

Con mucho interés he leído los comentarios que acompañan al spot “Apologética de China” y me agrada el nivel de información que acusan algunos lectores. Siempre se aprende algo de los más informados. No obstante, me siento impelida a participar en el debate, puesto que –como suele ocurrir- el tema del spot no es más que el inicio de una deriva que va conduciendo a un insospechado laberinto y a veces (casi siempre) resulta que algunos participantes terminan atribuyendo al blogger postulados que nunca se plantearon en el texto original. Y digo esto porque a partir del comentario de una querida lectora, que dice discrepar conmigo en cuanto a que si bien en Cuba nos hacen “digerir a China por cucharones”, fuera de Cuba son cucharones de “antichina”, se han disparado los ataques en uno y otro sentido. Eso no me parece mal, la opinión es importante y discutir es sano; pero ¿acaso cree mi dilecta lectora que porque fuera de Cuba se desate una intensa campaña contra China los cubanos debemos tener a bien dedicar horas estelares de nuestra escuálida programación televisiva a la cultura china, a las lindezas de su sociedad y a los logros de su economía? Al menos el resto del mundo tiene la opción de cambiar el canal una y otra vez, con muchas más posibilidades de encontrar algún programa que colme o se acerque a sus expectativas. No es nuestro caso ¿En qué radica, pues, la discrepancia? ¿Acaso el hecho de que en Cuba se esté hipotecando la economía nacional contrayendo una deuda con China que todavía nadie sabe cómo y cuándo se va a terminar de pagar, lo que es causa de mi preocupación y de la de muchos cubanos, tiene alguna relación con esos “cucharones de antichina? No lo creo. Es preciso no leer en diagonal.
Por otra parte, que el Dalai Lama fuera “malo”, no haría que la invasión china al Tíbet fuera “buena” ¡Vaya un simplismo! Eso es algo similar a sostener que, como Batista era malo, Castro es bueno; pseudo-argumento (más bien argucia) que todavía se utiliza en Cuba por parte del gobierno, aunque ya con escaso éxito, habida cuenta de que la dictadura batistiana fue apenas de unos pocos años y la castrista ya frisa el medio siglo, por solo compararlas en el sencillo pero aplastante aspecto temporal del asunto.

En cuanto a la marcha de innumerables chinos por Berlín, que se menciona en los comentarios, tampoco me parece tan impresionante: chinos hay, y muchos; y –por otra parte- son incontables las marchas que se han organizado en apoyo a ideologías y regímenes oprobiosos o a causas de dudosa justicia (recuérdense las fastuosas marchas de las SS de Hitler, las marchas en apoyo a Ceaucescu en Rumanía, a Stalin en la URSS, a Pinochet en Chile, a Franco en España, a Chávez en Venezuela, las Marchas Combatientes de Cuba, y tantas marchas más), lo que hace dudar de la probidad de los móviles de los “marchantes” y hasta de la sinceridad de su compromiso. Los cubanos de fuera y de dentro de la Isla sabemos muy bien que las marchas no son un indicador confiable. Por décadas nos hemos entrenado en marchar aquí dentro para después, en muchos casos, acabar marchándonos definitivamente del país.

Basta acercarse a un debate entre cubanos para notar en primer plano y a relieve una fatal tendencia a la polarización: si no te gustan los chinos es porque te gustan los norteamericanos; si los chinos son una nefasta influencia también los son (o peor aún) los norteamericanos; o bien, los chinos son malos, los americanos son buenos…. Etc, etc hasta el infinito. Pero ocurre que yo no propongo nada en particular a favor o en contra de “lo chino” o “los chinos”, como tampoco de “los norteamericanos” o “lo norteamericano”. Yo solo dije, y sostengo, que en los medios de difusión de la Isla se está orquestando una fuerte campaña pro-china y que eso no me parece bueno, lo cual no implica que debiera organizarse una campaña antichina. Los antecedentes históricos de este tipo de propaganda en los últimos 50 años nos indican la posibilidad real de ciertos compromisos con China en las altas esferas gubernamentales, y recuerdo que también históricamente el pueblo cubano acaba siendo el eterno pagador de promesas, el deudor de los compromisos que no contrajo y para los cuales nunca se le consultó. Rusia (ex URSS) es el ejemplo por antonomasia que nos apunta hasta qué peligrosos límites nos han llevado los compromisos políticos –no olvidar la delicada crisis de los misiles, que nos colocó al borde de una guerra nuclear cuando casi ningún cubano sabía lo letal que podía resultar la combinación de ojivas nucleares rusas en nuestro territorio con la soberbia y vanidad de Castro-; pero después estuvo el compromiso con Angola, con la pérdida inútil de más de 2 mil cubanos, sin contar su reflejo en la economía y en el panorama psicosocial del país y el compromiso con las guerrillas de más de una nación latinoamericana o africana. Más recientemente surgió el compromiso con Venezuela, que trajo el inmediato y masivo desvío de profesionales de la salud y la educación que dejaron así de prestar servicios a los cubanos (con la consecuente disminución de la calidad en la atención en estos dos importantes rubros sociales), que además reintrodujo en el país las epidemias de dengue, enfermedad que había sido erradicada de nuestro territorio mucho tiempo atrás; compromiso, en fin, que llegó al punto de postular por parte de un alto dirigente de la revolución, como Carlos Lage, que Cuba tenía no uno, sino dos presidentes: Fidel Castro y Hugo Chávez. ¿Y todavía alguien cree que no debemos preocuparnos por los cucharones de China que nos empujan? ¿Qué me pueden importar las Olimpiadas de Beijing, las “injusticias” de la BBC y el descalabro económico de EEUU en Irak frente al riesgo de hipoteca de mi país en lo que resta de centuria? Llevo casi medio siglo de vida hipotecada, no quiero más.
 

Palomas entre rejas

Mayo 27th, 2008

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Una asidua lectora recomienda en los comentarios no hacer oídos a los cancerberos de la UCI y de otros sitios oficiales donde se entrenan los camisas pardas de este régimen para boicotear el debate que promovemos los blogger desde Cuba. En mi opinión, esa sería la postura más sabia: hacer como que semejantes energúmenos no existieran porque nos hacen perder el tiempo si respondemos a sus provocaciones y desvirtúan el verdadero sentido de lo que se discute. Por ejemplo, en este espacio no he visto nunca que se glorifique a Posada Carriles o se alabe la cárcel en que se ha convertido la base naval de Guantánamo. Ni la autora ni los comentaristas que generosamente tienen la buena voluntad de participar en el debate han propuesto odio a los musulmanes. Sencillamente estos póster tratan, sobre todo, de aquello que afecta a Cuba y a los cubanos, lo que vivimos y sufrimos cotidianamente, lo que queremos mejorar, nuestras esperanzas; así que no merece la pena atender a insultos que no pasan de ser una patética demostración de impotencia: Internet es una suerte de invento infernal que escapa a los controles oficiales.

Alguien apuntaba con sagacidad que los textos de dos de los más rabiositos camisas pardas asiduos de este sitio, constituyen una prueba de la crisis de la educación en Cuba: insultos, palabras soeces, ofensas a mujeres, desconocimiento de la historia, apego al adoctrinamiento servil. ¿No hacen recordar aquel fragmento del poema “Yugo y Estrella”, del Apóstol, que enuncia…Pero el hombre que al buey sin pena imita/ buey torna a ser, y en apagado bruto/la escala universal de nuevo empieza/? Yo no puedo evitar sentirme al menos remotamente agradecida por lo mucho que ellos me leen, pero también reconfortada por saber que son una mínima porción de la población joven de Cuba. He disfrutado mucho cuando en espacios abiertos y públicos, en conciertos de algunos músicos contestatarios -de esos que están más allá de los límites temporales de su propia generación de pertenencia-, centenares de jóvenes, llevados por un entusiasmo irrefrenable y por una enorme ansiedad de futuro, han coreado “¡Libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!” Y es sabido que no se pide lo que se tiene. La sensación de ese deseo compartido y multiplicado en cada voz y en cada rostro joven es una de las experiencias más hermosas que se puedan vivir en un país atenazado por una de las más largas dictaduras de la historia.

Claro está que los deseos de cada quien están en correspondencia directa con su espíritu. He aquí que dos pequeños pichones (hoy palomas entre rejas, mañana quién sabe) se aprestan irresponsablemente a atizar el fuego del odio, en tanto cientos y miles de otros invocan la palabra mágica: Libertad. Seamos, pues, libres, al menos en nuestro espacio virtual; y seamos también generosos: dejemos que los pequeños engendros hagan sus travesuras, hagamos como que no los vemos. A fin de cuentas nosotros participamos voluntariamente en este diálogo mientras ellos están obligados a hacerlo… De lo contrario no se ganarían el derecho al campismo popular en las próximas vacaciones.

No me importa

Mayo 13th, 2008

Desde hace varios días, los periódicos oficiales cubanos han venido saliendo sin las recurrentes (y a veces hasta ocurrentes) “reflexiones” del compañero F. Es sabido que, a falta de informaciones reales o de algún parte médico, dichas reflexiones han sido el indicador más socorrido para seguir el estado de salud (perdonando el disparate) del más célebre dictador cubano. Según lo “reflexionado” por F y según la forma de expresarlo, la mayoría de los cubanos de la Isla -o al menos la mayoría de los que tienen la paciencia de leerlo- inferían hasta qué punto el compañerito estaba “trabajando”, en qué medida le quedaba alguna lucidez o si tenía alguna conexión, por remota que fuera, con la realidad cubana. No faltaban quienes apostaban a que este o aquel fragmento no lo había escrito F, o que había un hábil imitador que escribía las reflexiones porque ya F no estaba en condiciones ni siquiera de dictarlas. Es así que, paradójicamente, la sección de reflexiones de Granma se había convertido en una suerte de pasatiempos para un amplio sector de la población. Un juego de adivinanzas y cábalas que podía resultar más entretenido que el crucigrama de la enflaquecida y centenaria revista semanal Bohemia.
 
Ahora resulta que no están saliendo las reflexiones y la gente se hace mil conjeturas: que F está muriendo, que le quedan dos meses de vida, que está “conectado” a vida artificial y que lo van a desconectar el 26 de julio, y otros miles de comentarios por el mismo macabro estilo. Los vuelos de la imaginacion son solo comparables a la simpatica serie Futurama, en la que solo las cabezas de los personajes, cuidadosamente conservadas bajo una campana de vidrio, hablan y opinan. Como ocurre siempre en estos casos de ausencia total de signos, los curiosos acuden a nosotros, los desobedientes, a fin de enterarse si sabemos algo de F porque se supone “que estamos más informados”. Pero no. Tampoco nosotros sabemos nada del sujeto. Incluso algunos –como yo- no tenemos el más mínimo interés en saber nada de él. Sencillamente no me importa. En mi psiquis ya F es el pasado; de manera que hasta he borrado de mi máquina cualquier información o fotografía referida a su persona. No voy siquiera a entregar su foto en este poster. Últimamente me deshice de los ejemplares del periódico Granma que publicaron su proclama del 31 de julio de 2006,  su reciente “renuncia” y otras chucherías periodísticas por el estilo que yo guardaba como curiosidades. No me apetece atesorar testimonios de los estertores de una larga y oprobiosa dictadura. Me basta con haberla sufrido toda mi vida. El y todo lo que afectó mi vida es pasado y yo preciso vivir el presente de cara al futuro. Así, pues, que nadie me siga preguntando qué sé sobre el señor F: en esa puerta de mi memoria ya no vive nadie.

Mayo 10 de 2008

Fiesta

Mayo 13th, 2008

 Por Eva Gonzalez, La Habana

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El pasado 7 de mayo, coincidiendo con la hora en que se entregaban en España los premios Ortega y Gasset, en La Habana también estábamos de fiesta. El hecho de que Yoani Sánchez, con justicia premiada por su blog, pero injusta y arbitrariamente imposibilitada de salir de Cuba por la prohibición de las autoridades, no pudiera estar presente para recibirlo en Madrid en la ceremonia celebrada a tales efectos, no impidió que sus amigos nos reuniéramos para celebrarlo junto a ella en una alegre “ceremonia informal” que fue, además, encuentro de voluntades unidas en el empeño común de abrir espacios cívicos en la sociedad cubana.
Allí Yoani leyó las palabras que hubiese pronunciado en la ceremonia oficial, un discurso muy breve, inteligente y sencillo como ella misma. Allí nos congratulamos con el logro de sus esfuerzos refrendado incluso en esta absurda prohibición. Y también hubo bromas, risas, empatía y muchos planes entre los que trabajan en la web desdecuba.com y los amigos pinareños de la revista Convivencia, que dirige Dagoberto Valdés. Otros amigos estuvieron con nosotros en esta hermosa tarde habanera. Fue una tarde luminosa y feliz para todos, porque sabemos que la luz se lleva por dentro y es inmune a cualquier interruptor que quiera accionar el gobierno para apagarnos.

Mayo 8 de 2008

Higiene no es salud

Abril 15th, 2008

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 Por Eva González, La Habana

Como ha venido ocurriendo en los últimos años, el dengue reinicia su temible ciclo por la ciudad con la aparición de los primeros casos. Cierto que todavía no se reportan oficialmente en los medios de prensa, pero la alarma oficial se refleja en el incremento de las visitas de los diferentes agentes de la campaña antivectorial (o de “la gente del mosquito”, como suele llamárseles) y de los estudiantes de medicina encargados de las encuestas (“¿Ha habido casos de fiebre en este núcleo?”, “Si así fuera, acudir de inmediato al consultorio médico”). Claro que, en principio, eso no está nada mal. Es positivo mantener controles sobre los focos y sobre los casos que surjan para evitar la epidemia. Sin embargo, tamaño despliegue contrasta una vez más, con la permanente falta de higiene de la ciudad, con la acumulación de agua en los baches y tupiciones de las calles –sobre todo en los barrios más densamente poblados- y con los depósitos de basura casi permanentemente repletos y hasta derramados en calles y aceras.
Curiosamente, muchos de estos focos infecciosos están situados cerca de establecimientos donde se venden alimentos, como es la esquina de Jesús Peregrino y Santiago, en Centro Habana, donde confluyen un agromercado, una guarapera y hasta un consultorio del médico de la familia. En la esquina opuesta, Marqués González y Jesús Peregrino, justo al pie de otro consultorio, otro bache de aguas albañales se ha ganado un lugar permanente en la geografía del propio municipio.
No menos asquerosos son los colectores gigantescos, dicen que de fabricación china (¡vaya casualidad!), que acumulan durante días enormes cantidades de desechos de todo tipo, haciendo las delicias de ratas y cucarachas.
Nada, que los muchachos de los mosquitos tocan a la puerta para, al menos, crear en la población la idea ilusoria de que –aún sin higiene en la ciudad- las buenas intenciones de las autoridades mantienen nuestra salud a salvo.

Abril 14 de 2008

Apologética de China

Abril 15th, 2008

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Por Eva González, La Habana

Desde hace un tiempo a los cubanos de la Isla nos están haciendo digerir China por cucharones. Ya desde hace cierto tiempo la TV cubana ha venido transmitiendo por uno de sus 4 canales nacionales un espacio llamado Mirando China, dirigido evidentemente a que los chinos –y, sobre todo “lo chino”- no nos parezca tan extraño, ajeno o lejano. Ahora todo lo chino es punto menos que maravilloso: su cocina, sus danzas, música (¡¡¡ !!!), sus productos, sus dirigentes políticos, su colosal desarrollo, su cultura en general.

Esa suerte de adoctrinamiento de conciencia se ha visto reforzado por la entrada masiva de efectos electrodomésticos, computadoras y hasta ómnibus, de fabricación china. Estos últimos, que constituyen un alivio para el maltrecho parque automotor del transporte público, al menos en La Habana, incluso ya han comenzado a ensamblarse en Cuba. Claro, que estos beneficios constituyen una deuda que nos compromete, no solo en el sentido material y financiero del asunto, sino en el político. Es por eso que en Cuba la prensa, que nunca menciona ni explica –por ejemplo- en qué consistieron los hechos de la plaza de Tiannamen, se ha erigido en defensora de los derechos imperiales chinos. Ahora los cubanos debemos apoyar la causa china en Tíbet como en Taipei. Todo lo que el gobierno chino considere suyo, pues lo es, aunque los cubanos no sepamos a ciencia cierta la historia de cada región, la naturaleza de sus conflictos ni –muchísimo menos- lo que acontece en torno a ellos.

Sin embargo, habrá que tener cuidado: si tomamos a Tíbet como ejemplo podemos concluir que los chinos son de los que llegan para quedarse y para apropiarse. Y sabemos que son excluyentes, como lo fueron también aquí los ocupantes rusos de los años 70 y 80 del pasado siglo. Los chinos, cuyos primeros inmigrantes llegaron a la Isla desde la etapa colonial, nunca se insertaron realmente en la sociedad. Todavía en la actualidad los pocos chinos nativos que entraron durante la etapa republicana suelen tener sociedades bastante cerradas y hasta hablan entre sí en su propia lengua, para que no los entendamos. Entiéndase que realmente no tengo nada contra los chinos por el mero hecho de que lo sean; pero ante la realidad actual no puedo menos que sobresaltarme un poco cada vez que cruzo bajo la enorme puerta china que hiciera construir a la entrada del barrio de ese nombre el Historiador de nuestra ciudad.

Abril 12 de 2008